Ya no duele, el silencio...
He de buscar otras palabras. Palabras que gusten a todos. Pero que también digan lo que realmente siento. Que digan lo que intento comprender a pesar de mi corazón. Nací corazón y así es difícil, aunque también pienso que no imposible, decirte lo que siento. Duele, sé que duele, pero hace tiempo que asumí que soy dolor.
Quererte, amarte, desearte, saberme enamorado de ti. Fue devolverme a la esperanza. Como si todas las nubes negras emigraran a otros lugares. Y por fin ver de nuevo el sol. No estoy solo, ya nunca lo estaré, pensaba yo. Cómo imaginar otra cosa mirándote a los ojos, no podía, y aunque siempre te supe no mía, yo fui tuyo con sólo saberte.
Temía ese instante, el del adiós, de lo otro ya no me acuerdo. Tu tiempo era mi tiempo, tu risa la mía, tus deseos, ya no recuerdo qué eran tus deseos. Si supieras cómo llegué a saberte, cómo ni corazón latía con el tuyo, como mi mente eras tú.
Yo no sé desearte ya nada, salvo que he de borrarte, hacerte desaparecer de mi memoria, he de seguir viviendo. Me han dicho que se puede vivir de esta manera, olvidando no, pero sí esperando lo que realmente hubo de haber sido y no lo fue.
Cómo habría de culpar a alguien de esta historia, pues quién manda en el corazón. No hay culpa, ni memoria, sólo dolor. Pero como cualquier otro dolor pasará, y si no pasa algo lo calmará.
La vida es camino, ahora lo sé, la vida es lo que tú quieras que sea, a menos que se interponga el corazón. Mi vida ahora ya no piensa, se deja llevar.
Aquí con el olvido, ahora, en breves instantes, te diré lo que quieres oír, leer, lo que te hará sentirte bien, sin culpa alguna. Me sé maestro en cuestiones de palabras. Pero desde este instante desde el que te escribo, yo te digo, que ya no tengo nada más que decir. Y eso es un horror para un corazón como el mío. Y sé que estas palabras y nada que te diga sabrás escuchar.
Yo sólo me quiero ir....
Peatón


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