jueves, enero 29, 2009

Imagino...

Imagino, que ciertas cosas uno, por mucho que se empeñe, no las puede cambiar. Imagino todos los principios y un único final.
Yo sólo imaginé el amor tal y como me lo contaron, lo viví y llegué a morir..
Todo va según el cuento, todo va en la dirección del torrente de palabras que llevan al mar. La mar que me vio nacer, la que quise, de la que me enamoré.
Imagino que en este cuento, al final llega la luz, y el final consigue una respuesta feliz.
Imagino que entonces me permitirán cerrar los ojos, yacer y descansar en un inmenso lago azul donde las aguas me acaricien.
Mi vida a la altura y estatura de mis pensamientos...imagino que me merezco este final.
Imagino que mañana será otro día, que ayer fue cierto, y que hoy me embarga una leve amargura.
Yo imaginé la vida, ahora lo sé, y me di de bruces con la realidad.
Pero, también lo sé, seguiré imaginando, soñando, y pensando que valio la penar, vivir y amar tal y como imaginé.
Imagino de nuevo que te amo, pero ahora, en este momento, me cuesta mucho imaginar el encuentro que nos salve...Será que tan sólo te imaginé...

Juan Antonio

miércoles, enero 21, 2009

Carta abierta a un amigo de la infancia

Desistí sobre saber o no la verdad hace mucho tiempo. La verdad de la vida también. Amigo mío sucede con la transparencia, que acontece sólo cuando lo superficial coincide con lo profundo. Penetrar en ciertos callejones es muy fácil, con el pasar el de tiempo llegas a descubrirlo, la salida no es otra cosa que la entrada. Pero sí creo que existen, a pesar mío, muchos callejones sin salida. Siempre he vivido de lo que soy, casi nunca de lo que tengo, o haya podido tener. En cierta manera, pensar y vivir así me ayudó bastante, sólo padecí ausencias de personas, jamás de cosas materiales. Y mi grado de valoración acerca de la amistad está en su justo sitio, además que creo que apruebo dicha materia (la amistad) con una nota más que aceptable. Existen lugares conceptuales, no visibles al ojo humano, pero sí que van de boca en boca, y una vez que te ubican ahí, estás perdido, cada boca te ubica en el lugar que a ella le conviene. Obviamente, y a ciertas edades, esas cosas no te afectan, pero en el transcurso de la vida existen momentos en que sí.
"¿Qué vamos a hacer con nosotros esta tarde, y al día siguiente, y en los próximos treinta años?” esto describe una crisis de aburrimiento. Te aseguro que cada día de mi vida, por lo menos hasta el presente que me ocupa es una aventura. El pueblo que me adopta es marinero, y sus gentes atracadores de turistas, el del bar, la discoteca, los restaurantes, souvenirs, pero de eso viven, y se han acostumbrado, cualquier momento les puede cambiar la vida. No hay nada más ficticio que un pueblo que vive del turismo. Pocos son los que, imagino que los primeros habitantes del lugar, siguen una tónica, una manera de vivir, que les evita el compromiso de esperar a que lleguen los turistas. Sus vidas siempre fueron las raíces de sus mayores, el pueblo lo construyeron ellos. La tradición, las costumbres, hábitos ancestrales que fueron mejorando con el tiempo, las fiestas comunes a todos, el sello de identidad que les une; el origen. Nunca erradiques tu pueblo de tu corazón, el de las buenas costumbres, el de los buenos recuerdos, esa familia unida que veías con ojos de infancia.
"El medio más sólido y dúctil de comunicar ideas y emociones" es hacerlo tal y como hablas con los amigos, sin omitir detalle alguno, y con una gran dosis de sinceridad. Observar, escuchar, conversar, discurrir por caminos que llevan a buen puerto. Anticiparte al tiempo. Y sentir una caricia en el alma cuando cuentas todo esto. De eso se trata, de nada más. De hecho después de contarlo pasas a otro recuerdo, y después a otro más, y así sucesivamente.
Permíteme una sonrisa, recordando un amor, nos dijimos que a las doce del mediodía, estuviéramos donde estuviéramos, cerraríamos los ojos y murmuraríamos esas palabras mágicas; “te amo”, pensando el uno en el otro. No existía momento más feliz y cómplice en mi vida que esa hora; las dos agujas del reloj hacia arriba. Si te llegabas a retrasar cualquier día, hasta te sentías mal, como si de una pequeña infidelidad se tratase. ¿Lo ves? ¡Qué poco se necesitaba para ser feliz! Recordamos esos detalles porque los añoramos, porque los necesitamos, somos esos otros que precisamente recordamos, sin las corazas del paso cruel del tiempo. Imagino que en esta película, la vida, a cada uno le toca un rol, un personaje que se ha ido moldeando con los años. Y yo que me negué a perder esa mirada, esa sonrisa, que me provocaba aquella niña cuando a los ojos me miraba.
Amigo mío, disculpa este torrente de emociones, me lo provoca nuestro origen común, nuestra ciudad mirando al mar. Y lo más curioso es que sólo recuerdo los momentos alegres, los otros ya no recuerdo si existieron o no. Vivir como se piensa, sí, pero, se piensa como se vive. No lo sé, ya no lo sé.
Gracias amigo, por tus bellas palabras.

Juan Antonio

martes, enero 20, 2009

El Agitador..

El Agitador….

Mis palabras son hijas del lamento y la incomprensión. Pero sigo agitando mentes, corazones, pasiones reales o simplemente oídas y no tantas vividas como se me achaca. Inquietudes intelectuales y a la vez culturales en diversos temas, de actualidad y pasado, la capacidad temática es un paso hacia la libertad, adoro el presente que lleva a un mundo mejor. Mis palabras ya no las dirijo yo, son hijas a merced de los tiempos y vientos de un destino incierto. Mi tratamiento con el humor empieza a resentirse. Pero me sé al mismo tiempo hijo de Ícaro, y no es la primera vez. Si me duele el mundo, cómo no me va a doler la persona que amo. A los que amo, a mi gente, estén o no. Mi única normalidad siempre estuvo en la certeza de mis sentimientos. Sigo pensando que encontraré el resquicio por donde escapar de este laberinto de tinieblas. Los corredores de las susceptibilidades acechan.
No, no es verdad, ni soy mala gente ni busco la muerte.
El sentido y sentimiento de culpabilidad en los que hemos pasado por la Santa Madre Iglesia, y no sólo como creyentes, algo más comprometidos, sin llegar al sacerdocio, etcétera, es muy acusado. Hacer el Bien, es amar también. Y el mero hecho de no hacerlo, o pasar de la gente pasa factura. Un ejercicio de las virtudes en toda regla, yendo más allá de cualquier otra valoración. La gente no sufre de insolidaridad, sino de que se le niegue un futuro más o menos aceptable en todos los órdenes. Esencia y sustancia, compromiso hasta el final con la vida y los demás, te lleve donde te lleve. No sé si pensar así es de loco en los tiempos que vivimos, pero es que tampoco me interesa saberlo, es mi manera de ser. Y juro que, a veces, también me enfado. La única guerra que me ha interesado es la vida misma, la mía, la de todos, y mi única arma; un torrente de palabras. Si el hombre llega a la guerra es que el inicio u origen de dicho conflicto es erróneo. Y claro a los de un bando les toca atacar y al otro defenderse. Con lo fácil que sería una buena tertulia, diferentes manjares, bebidas según el consumidor, palabras que unen y sonrisas como postres. Para llegar a un solo acuerdo; la paz.
Existe pues la revolución pacífica, otra cosa es que se quiera ver o no. Pero hoy en día deben devolvernos el devenir a la sociedad. Ese futuro que todos esperan, sociable, amigable, cualitativo, y si se quiere una bandera, una para todos; la libertad. Cultura y más cultura, que llenen los barrios de bibliotecas (con todos los adelantos tecnológicos que se quieran), de gimnasios públicos, de centros culturales, con el buzón de recomendaciones; proyectos para un mundo mejor. Donde participemos todos. Que nadie nos imponga un Dios, ya vendrá con sólo vernos unidos. Que las diferencias entre nosotros siempre sean motivo de conversaciones acaloradas, constructivas, con el fin de llegar a acuerdos positivos.
No, no me voy a extender, y espero que tampoco hayan de pasar millones de años para alcanzar estas cuotas, sé, estoy seguro que somos más de lo que creen los que pensamos de esta misma manera.
Hoy sólo recomiendo sonrisas, y sentido del humor…

Peatón

martes, enero 13, 2009

La aventura de la vida,y el final del guerrero...

Tintín cumple 80 años, eso leí hace poco. De niño me apasionaban esas historias, no voy a negar que me sigan apasionando. Cuentos de la niñez que llegué a creer. Tintín éramos todos, el protagonista de aquellas inolvidables aventuras, como tantos otros héroes que pasaron por nuestra adolescencia. Y un amor que creíamos imposible pero al mismo tiempo necesario, el amor del héroe. Tantas mujeres como aventuras pero un solo amor, la protagonista de su corazón. Esa chica que sobresalía sobre todas las demás, la chica de sus sueños, la que siempre espera el retorno el viajante, la que nunca le falla, la que siempre está.
De adolescente gestos que aún perduran; “hoy le tomé la mano”, “hoy me dejó abrazarla”, “hoy el beso llegó a los labios”. Y cómo dormías aquellas noches en que ella, la verdadera aventura de tu vida te decía; te amo. La primera novia, el primer amor, la primera ilusión, y todo se te antojaba posible, con ella, eso sí, con ella. Te perdías entre la compañía de los amigos, y estar con ella, que es lo que realmente querías. Hasta que sin saber por qué, venía un corte en esa relación, las vacaciones, otro curso, lejanías que te llevaban a otros lugares, lejos de todos los cuentos, sí, te hacías mayor, y veías las cosas con menos ímpetu, más calladamente, sabiendo en el fondo de tu corazón de esa voz callada que murmuraba; “la sigo queriendo”.
Qué lejos queda la inocencia de esos primeros amores, qué lejos queda todo del mar del náufrago. No cumplimos años, cumplimos momentos, situaciones, circunstancias, hechos y renuncias, recuerdos que nos traen y nos llevan, cumplimos, sencillamente, la vida. Depende de cómo te alejaras de tus aventuras o no, así te iba posteriormente la vida, los que dejaron de creer, los que aún creen, aunque sea en un rinconcito del corazón. Momentos a solas contigo mismo donde te cuentas los cuentos más hermosos y terribles, al mismo tiempo, de tu vida. Cumplimos vida, ni más ni menos. Para unos una pesadilla, para otros la alegría de vivir. Y para algunos más el mundo de las oportunidades sin tener en cuenta nada más.
Desde este momento que me ocupa, sentado sobre mis cincuenta y cinco años, recuerdos y una memoria que me indica que todo está bien, que pasó lo que tenía que pasar, nada más. Es lógico que no volveré, no, nunca lo haría, que casi no me arrepiento de nada, exceso de corazón, vehemencia humanitaria, pero a mis edades quién cambia todo eso, y además es que no quiero cambiar. No sé de envidias, ni de rencores, no sé de venganzas, pero sí, desde la más tierna de las humildades, a veces, me permito un grito, un gesto airado, una súplica tal vez, como quien desde unas mazmorras que no comprende clama al cielo; ¿¡cuándo se acaba esto!? Pero no me puedo quejar, además que tampoco aprendí a hacerlo, no tuve tiempo.
Cumple años la vida, la de todos, la de nuestros recuerdos y memoria, y hoy hace frío, al lado de una estufa, que también se me queja, escribo estas sensaciones. Esta vez sí lo digo, esperando esas dos manos que me den el fuego que alienta, la chica de mis aventuras, depositando sus labios sobre los míos, susurrándome; “Lo has conseguido, estás en casa, ya llegaste, soy yo”.Y fundirme en su cuerpo, a ser posible desnudo, en un largo y profundo sueño.


Juan Antonio

sábado, enero 10, 2009

Sé morir y salirme siempre con vida

Dónde queda ahora tu vida y su sueño inalcanzable. Dónde ahora el festín de las oportunidades. ¿¡Quién da más!? ¿¡Quién compra!? Ya tienes casi todo lo que hay que tener y un poco más. Amores para recordar, una lógica, una fuerza vital, una esperanza inmortal. Y alguien que te acompaña en tu vida, al que le pusiste nombre; “qué más da”, es alguien y aparenta formalidad. Pudieron ser tantos como oportunidades te diste, pero eres selectiva, elitista, y has de rendir cuentas a tus mayores, a tus amigas, que te den la conformidad, a eso que llamas vida vacía. Y ahora, ahora que te sientes incluida, dime, qué aprendes cada día, son tus días lágrimas que te abandonan para no recordar, que un día amaste, que un día te atreviste y arriesgaste. El mar de las locuras, y la vida tiene sentido, pero te encuadraste en el tiempo que marcan los relojes. Diciendo para reafirmarte; “a mí me va bien, y a ti, qué tal”.
En un año he sido capaz de hundir las manos en el fondo del mar. Que ya no sé lo que tengo en el corazón, no como, no duermo. Ya no suplico, ya no existe la levedad, ni manos que me quieran acariciar. Nadie me hace señales de quedarme, y esto no es fiebre, es calor humano, afecto acumulado. Como cuando te duele por brotes la existencia. Este calor, esta calma, y todo vive, nada mata. Donde se levantan los signos, donde la palabra se erige en reina y sus bosques son abrazos de alianzas. La palabra tiene sentido cuando procede de las carencias, de la hermandad silenciosa y callada, ¡qué inmensa minoría! El destierro fue inasible, yo camino la vida, atrás queda la no vida, los ciegos, los que se piensan que al final, con un poco de suerte, se quedarán, pero ni ellos saben dónde.
Le dije a la pobreza, soy un hombre feliz, algo torpe, eso sí, la ingenuidad nunca me abandonó ni lo hará, se siente segura en mí. Soy un valiente sin poderlo demostrar como no sea a mí mismo. Le dije a la libertad, mi casa es tuya y se acomodó en los umbrales de puertas y ventanas. Todo está bien así, aunque sea el final o el principio, ahora ya, qué más da. He salido ileso de cualquier batalla enamorada que emprendí. Atrás las sombras, y mi sol sigue siendo ella, el amor de mi vida. La única mujer que me dijo; “me quiero morir, sé que te amo y no puedo estar contigo”. Todo está bien. Un puente, ella el sur yo el norte, y vendrán los otros dos puntos cardinales, para hacernos saber que siempre lo fuimos; desnortados, acardinales. Quién detiene la llama del amor, quién. Amor la tierra somos nosotros, no existe otra. Si al final envejecemos juntos. (sonrisas, la juventud nuestra la callamos, es otra cuestión).
Mi vida es este patio, donde todos juegan a saberse y no a olvidarse. Me gusta saber que te va bien, que eres feliz, que nunca alejaste de ti esa manera tuya de ser. Yo nunca comprenderé cómo una casa puede dar cobijo a esas cosas tuyas, tal vez sea eso la vida, creérselo sin más. Se desmorona el mundo y sigue buscando ocasiones de rebajas en cualquier corte inglés. La vida no es sólo lo que te pasa a ti, para qué los demás entonces. Cuántas manos abrazaste huyendo, cuántas camas, cuántas vidas más.
Me dices; felices fiestas , besitos…y me río, a quién besas Judas? No, Amor sólo hay uno, el verdadero, que dios se apiade de ti, yo he encontrado lo que busco; el amor, el amor de siempre…el amor verdadero. Ve a las manos de la serpiente, la que te cobija, a mí déjame en paz, la amo, sé que ella me corresponde, y eso me es suficiente…es diminuta, alegre, vital, y cree en mí, me regaña, me riñe, no me deja fumar…risas..es ella, me ama., y no hay nadie más. En un año aprendí lo que da de sí la vida...eso sí, si es vida,,,,gitana mía...QUE DIOSITO SE APIADE DE TI....

Peatón

viernes, enero 09, 2009

Qué larga va a ser la espera otra vez...

El mundo no es que calle, el mundo grita para no hablar, ni oír. El mundo se ha vuelto loco. Ahora lo sé, lo que siempre sospeché, mi sitio está en otra parte. Esa tarea adquirida desde niño que me llevaba el alma, sin poder abandonar, el mismo tiempo, “a los míos”. Sólo ahora me doy cuenta, yo que me conformaba con mirar las estrellas en todas las noches de luna llena, yo soy “el cautivo enamorado”. Intentando escapar de todos los tiempos, por esta manía mía de seguir creyendo en el amor. El tiempo no existe. El tiempo sólo son las cosas que te pasan, por eso pasa tan de prisa cuando a uno ya no le pasa nada. Entonces, cómo escapar de una cárcel de amor intemporal. Sólo dije mi verdad, y esa no la perdonan, la verdad de mi amor, la quiero, la quise y la querré. Pero no bastó con la verdad. Yo era el cautivo y me negaron el derecho a opinar. Cómo pesan las cadenas del sentimiento de culpabilidad. Qué lejos queda todo de esta patria mía llamada soledad. Porque tú no estás, por que tú no estás.
O tú o ninguna, si no es así, qué fuerzas me quedan para volver a empezar. Amor, la espera será de nuevo larga, pero dime amor, ¿verdad que a las noches le siguen los días? Saber de ti, de nuestro amor, que durante todos estos años perduró. La monotonía hace que los días resbalen sobre la vida a una velocidad increíble sin dejar una huella. Pero yo no dejé de pensarte un solo día, venías conmigo a cualquiera parte. Mi único pensamiento; Ella llegará. Tarde o temprano lo hará. Y me vi navegante de mares que ni comprendía, ni sabía que pudieran existir. Los abismos existen, no te arriesgues, evítalos. O pensarás que sólo quedan los espejismos, y qué fácil y dolorosos resultan.
Pero esto no va de quejas, sí de reencuentro, de ese encuentro de los que nunca nos fuimos el uno del otro, el otro del uno. Me deben quedar más años, más vidas, o estas cosas no las contaría. Pero, ya no hago planes ni me marco objetivos, sólo paciento, espero vientos favorables, un poco de suerte, a veces, ni eso, y miro, fijamente ese punto inexistente, donde sólo se obtiene vida si se da el encuentro. Tal vez en ese abrazo, el nuestro, emerja una isla, la nuestra, y nuestros besos sellen la identidad del amor que nos procesamos, tal vez, así la vida lo quiera.
Los páramos, las soledades, los vacíos, las esperas, el desaliento, la impotencia, ¿también se van? Hace tiempo que agoté mi capacidad de exigencia de justicia. Pero no la del amor, el amor siempre está, en un rinconcito, allá donde más duele, donde más descansa, allá donde se le permite la posibilidad de seguir soñando. Es el amor, quien náufrago, se sujeta a tu alma, intentando el encuentro. ¡Cómo sabe de quimeras el amor! "Todo de antes. Nada más jamás. Jamás probar. Jamás fracasar. Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor". Pero no eches nunca al amor de tu vida. Te lo digo yo, sin amor no hay quien viva. Lucha, lucha, lucha siempre. Donde te lleve el amor.
He llegado, lo sé, ahora hace falta saber cómo cruzar..

Peatón

miércoles, enero 07, 2009

Amor..

Tu voz
Mi ilusión
Tu cuerpo
Mi pasión
Tu alma
Mi destino
Amor
Lo conseguimos
Ya sólo
Somos UNO

Juan Antonio

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