domingo, diciembre 28, 2008

Quiero verte bajo el cielo de mi ciudad..

Quisiera que el dolor se apaciguase. Que me cedieran, al menos, una parcela de descanso. Como en esas salas de espera, en estación de autobuses, trenes o aviones. Aunque la sensación sería la misma; no recuerdo los orígenes, pero sí podré saber que llegan trenes que van a parte alguna. Hablar con la gente en los vestíbulos o simplemente observarlos. La estructura sigue siendo el pensamiento, decorar los sentimientos, proyectarme hacia un lugar tangible, abandonar los vacíos. Que tú, amor mío, me expliques qué significan los colores. En las esperas sólo diviso; el blanco y el negro. Una espesa cortina de humo se rompe según los ruidos. Claroscuros de relámpagos que me ciegan y otras veces llegan a iluminarme.
Hoy decido expulsar los olvidos anteriores, ya sabré qué hacer con los presentes. Que mis playas son otras y las de siempre se vienen conmigo, en ese corazón viejo y desahuciado que el destino me ha dado, algo pertrecho, algo sonriente, sujeto al hilo de la esperanza de la distancia. Yo lo sé, ella no me ha olvidado. Hoy escribo sin agua en los ojos, el manantial soy yo, hoy te recuerdo amor, en la estación de los olvidos.
Algún día, lo presiento, este techo mío dará lugar a ese cielo azul que desde la infancia me apasiona. Y veremos líneas que juntan mares y cielos, paseando por nuestra única playa; tu mano y la mía, que se aman y van cogidas en ese lazo del cual brotan amores. Fijaremos sorprendernos por nuestras pisadas, una aquí, la otra más allá, lo volvemos a repetir, y entre pisada y pisada una mirada, abrazos y ese beso que nos empuja a caminar despacio. Cómo me encanta tu pelo flotando en la brisa marina. Y sólo las aves del cielo vendrán a decirnos, qué hermoso es veros juntos, desnudos, haciendo los caminos, tu boca y la mía..oyendo las caracolas..

Yo quiero verte bajo el cielo de mi playa…

P.D.
"Sé que el amor
no existe
y sé también
que te amo."

Juan Antonio

martes, diciembre 23, 2008

Ahora, ya es tarde mi amor..

Es tarde mi amor, muy tarde
Equivocaste los momentos
Son tardes los inicios
Tardes los olvidos
Te fuiste de nada
Para llegar a ser tú misma
Otra vez
Y ahora
Los campos se han secado
Campos fueron de amor
Tuyos y míos una vez
Campos de amor
Donde nunca más
Volverá a llover.
Ya es tarde amor
Muy tarde.

Peatón

lunes, diciembre 22, 2008

¡Basta de inútiles!

Nunca entendí este mundo, ni a los unos, ni a los otros. Estoy convencido, cada vez más, que ya no podremos ser lo que decimos, si no lo que hacemos. Y desgraciadamente lo que hacemos va ligado inexorablemente a una sociedad que ha perdido el rumbo de la sensatez, la sociedad del consumismo. Pero si algo me preocupa realmente, es el libre albedrío que existe en las comunicaciones, es decir, todo va tan rápido que la gente a penas si tiene tiempo de detenerse, pensar, recapacitar, incluso he llegado a oír; “si lo dice televisión es cierto” “sin no estás conectado a internet, no cuentas”. Se ha creado un monstruo sin control alguno, ya que el término “rentabilidad” lo ha absorbido, la excusa o explicación que nos dan es muy simple; “esto es bueno como cultural general, depende el uso que le des”. Pero no es cierto, ya que al mismo tiempo nos bombardean con el imperativo; “¡consumid malditos! ¡consumid!”. Nunca he llegado a ver una sociedad tan manipulada por los medios de comunicación. Y me precio de conocer algunas. La palabra progreso, no puede ir ligada a ese consumo, del cual nos hacen cada día un poco más dependiente. La palabra progreso ha de ir asociada a una calidad de vida. El slogan; “pásatelo bien mientras puedas” ha fragmentado y ocultado cualquier responsabilidad que suponga el bienestar para todos.
“El futuro no está en nuestras manos. No ejercemos poder sobre él. Sólo nos queda actuar, aquí y ahora.” Frase comprometedora y además contrariada, pero si lo pensamos bien, ese futuro es el que debemos dejarnos los unos a los otros. Salir de esta noche tan larga, devolvernos a la vida. De qué vale la vida si no es con vistas a un futuro para todos, trabajar en esos caminos. Sin embargo, hoy en día el ostracismo, el individualismo, las parcelas tan ínfimas a las que ha reducido al ser humano ahogan y asfixian de tal manera, que aparte de habernos extirpado el sentimiento de solidaridad, han fomentado el de egoísmo. Ya no basta con saberte infeliz, los demás han de serlo aún más. Ya no basta con no saberte, no quieres saberte. “Perder la propia individualidad y convertirse en un mero engranaje de una máquina está por debajo de la dignidad humana”. Claro que, muchos dirán;” ¿Dignidad, qué es eso?”.O lo que es peor; “¿Para qué sirve la dignidad?”.
Nos consideramos, pues, merecedores de algo mejor o entre todos hemos renunciado a la posibilidad que este planeta nuestro pueda ser más habitable, para todos, claro está. ¡Basta ya de inútiles! Y trabajemos en aquello que permita que la sociedad pueda conocerse mejor a sí misma. Obviamente no son beneficios tangibles, seguro que también nos tildarán de locos al solicitar este tipo de trabajo, hoy en día. “No es tarea fácil dirigir hombres; empujarlos, en cambio, es muy sencillo.” Los más graves conflictos entre estados pueden observarse en las regiones con mayores problemas ecológicos. (Cualquier estudio geográfico lo confirma), y procede entonces, además, la siguiente pregunta; “¿Qué hacer con las masas de refugiados que no logran subsistir en sus lugares de origen y quieren participar de las oportunidades de supervivencia en los países llamados privilegiados?”
En este sentido me asalta una gran incertidumbre, pues no consigo respuesta alguna. Yo tenía entendido que todos los seres humanos nacen libres en dignidad y derechos (obligaciones también) y, dotados como estamos de razón y conciencia, debemos comportarnos fraternalmente los unos y los otros. ¿O eso de La Declaración de los Derechos Humanos también era un chiste? Creo que ha llegado el momento de decidir, cada uno de nosotros, si realmente es digno ir a las urnas o no, sobre todo en los países llamados desarrollados. Presentemos “otras alternativas”, sólo depende de nosotros.


Peatón

Mujer, morder la vida..

Mujer
Dame tu vientre
Quiero sembrarlo de vida
De esa vida
Que nos unirá
Para siempre
Tus pechos manjares
Tu vientre
El reposo del guerrero
Tu sexo, mi vida
Deposita mujer
Tus versos en mi boca
Quiero morderte los poemas.

Peatón

viernes, diciembre 19, 2008

En un mundo que...

En un mundo que prisionero soy....

Las emociones son la materia de la vida. Pero, los seres humanos somos algo más que máquinas de la felicidad. La sucesión de los múltiples yoes y sus conflictos que se alternan en cada persona, así lo demuestran. Como si de un proyecto se tratase y no siempre dependiese de nosotros. El hombre necesita del hombre, lo quiera o no. Siempre tuve en mi interior ese niño que al mirarse en el espejo de las buenas costumbres se reconocía, en él, en los otros, en las cosas del día a día, y por banderas una sonrisa y una buena dosis de comprensión. Hacia el mundo y todo aquello que le rodea, que no es ni más ni menos que la vida misma. Felicidad, sí, pero teniendo en cuenta a los demás.
Nunca aprendí a quejarme, así que no lo haré ahora, a mis edades sería contraproducente. Uno de los retos más importantes que plantea el nuevo siglo desde el punto de vista ético y político es conseguir un orden mundial más democrático y justo, que ofrezca soluciones a los problemas globales y que elimine determinadas lacras que sufren sectores importantes de la población mundial (pobreza, desigualdad, exclusión social, inseguridad del medio ambiente, pandemias, obsoletas religiones, etcétera.) Aspiro, desde mi modestia, que sea una revolución pacífica, desde el individualismo y lo colectivo, aspiro a un entendimiento global con una sola finalidad y además social; pensemos de una vez por todas en la humanidad.
Un sistema económico, que si en sus inicios esperanzó a mucha gente, hoy en día, es un verdadero desastre. Salvo para algunos que viven de los demás. Cualquier ideología (el uso de las mismas, o el mal uso de ellas) nos ha llevado a este callejón sin salida que hoy llaman “crisis”. Se impone una nueva manera de pensar, de discurrir, “una sociedad basada en la calidad y no en la cantidad, cooperación y no ese exceso de competición, una sociedad liberada de esta economía absurda y buscando la justicia social como objetivo”. Es posible, es necesario, una revolución pacífica en este aspecto.
La crisis tiene una solución, en términos informáticos; “reiniciarnos”. Buscar los dispositivos y medios que nos lleven a esos inicios. En términos coloquiales, volver al “tú que eres” y dejar esa imagen distorsionada del “tú qué tienes”.


Peatón

martes, diciembre 16, 2008

Déjame que te cuente...

Déjame que te cuente…

Mi visión siempre fue dulce, crítica, sobre el mundo, las cosas que nos ocupan, buscando, tal vez, aquello que nos alivie la vida. Si no la vida algunos brotes de felicidad en el día a día. Déjame que te diga que el amor lo empapa todo. ¿Quién podría vivir sin amor y seguir viviendo? Busquemos caminos alegres, que nos unan, encontremos lugares de tolerancia. El lado positivo de las cosas por muchas tormentas que nos amenacen. Desde ti hacia ti, sabiendo que no estamos solos, que los demás también cuentan, como tú, como yo.
Pero luego está la realidad, esas cosas de los adultos que me aburren tanto. Esa otra historia que nos aleja irremediablemente de la inocencia, de los términos coloquiales, las que nos acercan al bosque de los intereses, las envidias, el otro lado de la solidaridad. Ese otro lado que sólo cree en su eternidad o que la vida es para el más fuerte. Claro está que tenemos que contar también con este tipo de gente, los que no accedieron a la cultura, a los buenos modales, o simplemente los que piensan que si la vida les trató mal, ellos también tienen sus derechos para avasallar. Los que piensan que todo vale en esta vida, con tal de salirse con la suya.
Pasaran los años, pasará el tiempo, vendrán otros, la humanidad de humanidades evolucionará, y, estoy seguro, de esta época que nos tocó vivir se reirán; -“¡serían idiotas estos tíos! Sólo pensaban en ellos, vaya una manera tan triste de vivir la vida.- “-Ahora comprendo porqué al cosmos no le queda más remedio que expandirse. De lo contrario, ¿cómo podría abarcar la estupidez incesante de la estupidez humana?”. Sí, pasarán los años y nos habremos ido, pero siempre les quedará leernos, intentar comprendernos, y superarnos, evitarnos a nosotros y nuestros errores, es un consuelo.
No sé la de veces que me habré perdido, encontrado, bajo el prisma de la conciencia, no lo sé, ni cuáles fueron los pensamientos que se iban sucediendo, acumulando en mi interior. Ahora todo surge de lugares profundos, lugares que empiezo a dudar si visité alguna vez. O todo no fue más que un recuerdo, en algunos casos, pesadillas.

“La vida es una isla, las rocas son sus deseos,
los árboles sus sueños y las flores su soledad.” (Jalil Gibrán)

Déjame que te cuente, no obstante; “Lo que conduce y arrastra el mundo no son las máquinas, sino las ideas”. Y es muy difícil hoy en día no pertenecer a ese mundo-máquina, llamado consumismo. De ciudadanos nos han convertido en clientes de no se sabe bien qué sistema llamado dinero. La excusa es sólo una, se consideran eternos, pero como no lo consiguen, morimos todos, se prolongan en las herencias, son esos otros que jamás pasaron frío, ni hambre, necesidades, los que creen que todos los demás vienen a servirles, los hijos del becerro de oro. ( los idiotas, al fin y al cabo, pues muy en el fondo de sus corazones, saben que la felicidad está en otra parte).
Déjame que te cuente que he necesitado muy poco para vivir, para existir, salvo el conocimiento, el cual intento ampliar, ensanchar todo lo que puedo, amar las cosas a través del entendimiento, y con ese corazón que el universo me otorgó. Un beso, un abrazo, una caricia, una mirada cómplice, volvernos a abrazar y conjugar nuestras ilusiones. Déjame decirte que es posible la revolución pacífica, para que todos podamos ser un poco mejor, día a día…día a día…es posible, aunque hoy nos parezca una utopía.


Peatón

jueves, diciembre 11, 2008

Once años...

“Un Yo solitario pugna por lograr la compañía del mundo y de otros Yo; pero no encuentra otro medio de lograrlo que crearlos dentro de sí.”
(Ortega y Gasset)

Ciertas decisiones surgen por sí mismas y el camino se hace fácil, basta con no elegir. Desaparece lo racional y delante de ti el mundo mágico de la vida, pero esta vez sin libres albedríos. No hay verdad absoluta, ni referentes, sólo son incertidumbres, complejidades. Vas adquiriendo una conciencia mística/cósmica y a la vez crítica. Comprendes, por unos breves instantes, que la claridad ciega, que estamos aún lejos de la verdad deseada, que el complejo de Sísifo ha regresado. Pero yo sé también de caminos ilimitados, Ícaro me los enseñó. Renacer de lo que queda de ti.
No te puedes quedar donde no te creen, donde no te aman, donde no te viven, donde no te valoran, a menos que optes por ser “el hombre sin atributos”. Y mucho menos quedarte en terreno neutral, has de optar, elegir, moverte. Quién decide dedicar un tiempo de su vida para saber qué hacer con ella. En mi caso, ni eso me fue otorgado, la vida empuja, empujaba sin más. Y los lugares, y mis espacios eran prestados. Como si a través de mí se redimieran ellos de sus propias vidas. En muchos de los casos, de sus propias miserias, y ¡cómo arrastra lo fácil! Cómo convence sin más.
En qué momento decidimos cambiar la seguridad por la aventura, la mentira por la verdad, la realidad por la incertidumbre. Te lleve el camino donde te lleve. Te vas, te has ido. La historia es una gran reflexión sobre las paradojas del amor, sobre la crisis de las relaciones, y acerca de la búsqueda de una teoría del sentimiento que dé salida a las emociones atrapadas en un sistema asfixiado por la cobardía y la complejidad de la vida. Pero yo no me fui más que de unas ruinas que me ahogaban, me fui del carnaval de esa vida que gusta a todos; la mentira como base de sus existencias. Quise irme por donde todo el mundo se va, por la puerta, pero, no fue posible, ya me habían juzgado y condenado. Tenían prisas, no me dejaron hablar. Sentirte reo, juzgado y condenado merma tu posibilidad y capacidad de reacción. Sencillamente me arrojaron.
Hoy desde este tiempo sé que sólo me fui de lugares, no de los recuerdos, esos nunca te abandonan. Me fui de todas las promesas, lo sé, me alejaron tantos mares. Intenté incluso la ignorancia, pero ni así. Intenté el diálogo, explicarme, decir, intenté la comprensión, pero quién no ha oído decir a un reo; “soy inocente”, y nadie le escucha, nadie le hace caso. Incluso esos que con la piedra en la mano se atreven a decir; “la vida pone a cada uno en su sitio.” Labios míos por qué os sellasteis, corazón por qué no sangraste. En esos momentos, los de la ida, el sentimiento de culpabilidad te amordaza.
Padezco una prisión de once años, de vicisitudes, de contrariedades, once años que le dije; “O tú o ninguna”. Querido lector si llego a la meta, si llego a sus labios, a su cuerpo, si llego a su alma, dejaré estos relatos, estos lamentos, espero me sepas disculpar, y que como a mí, te haga feliz saber que por fin la reencontré.
"Diminuta"…así se llama…así la llamo…es una mujer linda, y su pecho me grita, sus manos me acarician, y los dos lo sabemos, sin más, nos queremos, ni la distancia pudo con nosotros. Ni los años. Lo consiga o no lo consiga, querido lector/a, ayúdame…y pide y ama un poco conmigo…tal vez el cielo nos escuche mejor. Tal vez el universo me perdone de una vez.

Juan Antonio

martes, diciembre 09, 2008

Gime el día...

El tiempo no existe, el tiempo es lo que hacemos, nada más. Y yo que sigo empeñado en ordenar mis experiencias. Entre lo que has perdido y lo que encuentras, el mundo de la ambigüedad es tremendo. Son tantas las cosas arrojadas al olvido. Qué de historias escribiría con todo lo que la vida me impuso olvidar. Pero esto no va de olvido sino de tiempo, un tiempo que jamás conseguí que fuera mío. Mis edades y yo, una sonrisa que jamás me abandonó, y unas ansias de vida como el primer pensamiento de un niño feliz. Navegamos en las crestas de las olas de los tiempos de las ausencias. Espumas ajenas, mares propios, e intentamos desembarcar en puerto seguro. Marinero y navegante en un viaje que no pedí, que no solicité. Yo, y sólo yo soy el viajero de mis tiempos.
Surgimos de las costumbres, precitándonos en el engaño de los días. Abocándonos a los precipicios de las experiencias, tanto propias como ajenas. Somos y seguiremos siendo nómadas, incluso de pensamiento. No existe destino implacable, existe la vida, nos inventamos, nos reinventamos, seguimos, paramos, nos acomodamos, y si se trata de la jungla, nos defendemos como podemos. ¿Por qué me resultan las palabras y las personas tan apasionantes? Vivir con las palabras, vivir con la persona adecuada, vivir la vida enamorada.
¿Desde cuándo no saboreo una caricia deseada, desde cuándo?, ese beso que te permite pasar al otro lado del universo, ese encuentro, esa mirada, que explican lo inexplicable. Vivir solo, ¡qué divina mentira! Qué o quién me dañó tanto para hacerme tan dulce. “Tengo ternura hasta para lo malo, hasta para lo feo y en desorden, una ternura abierta y solitaria sin límites ni bordes.” Quiero saber qué isla me corresponde o al menos, saber si existe o no. Necesito atracar y desembarcar. Lo creas o no las palabras también sudan. Demasiadas tempestades de rupturas, demasiadas aguas profundas, en el mástil de mi soledad.
Gime mi día de grises, un pensamiento se adueña de mi vida; paciencia.

Peatón

jueves, diciembre 04, 2008

En ocasiones...la vida...la poesía..

En ocasiones me someto a unos aislamientos estúpidos. Mis enfados con el mundo, con la sociedad, con este tiempo tan cambiante, porqué cuatro estaciones, con una hubiera sido suficiente. Una estación para todos. Estoy harto que me digan qué comer, qué vestir, dónde ir, qué ver, dónde gastar, ¡consumid malditos! ¡Consumid! ¡Lo que más te convenga! Esa mujer sí, esa otra no. Mudar de hábitos, dimitir de las costumbres rutinarias, exiliarte en tu pensamiento.
Pero, creo que el gran derrotado ha de ser el silencio, no las palabras. Hablar, decir, contar, alguien nos escuchará. Aunque sea ese alguien reflejo de nuestra imagen, un espejo cóncavo que nos devuelve otras palabras ya no nuestras. Tener qué decir y a quien decir, ¿existe algo más bello? No, no te pierdas en los laberintos inciertos de tus silencios. En ese lugar no existe pregunta alguna, creen tener todas las respuestas. El averno debe ser algo semejante a no tener nada que decir, ni que escuchar, ni que mirar. Y lo peor de todo, no tener conciencia de ello.
"Aparta de mí la tentación de que la sed de lucro y la búsqueda de la gloria me influencien en el ejercicio de expresar mis palabras". Yo necesito comunicarme, sin más, como todos. Que el fulgor y júbilo de este lujo que supone estar vivo me siga guiando, yo necesito decir. Compartir mis aislamientos mentales. Necesitar de los otros, saberlo, quererlo, desearlo, ¡Estoy aquí! ¡Sigo vivo! Narrar lo que mis ojos ven. Lo que mi corazón siente. Lo que mi locura y escasa cordura discurren.
Yo me quiero aprendiz eterno, alumno incansable de las materias más maravillosas; la vida, la gente, los sentimientos, las emociones, el discurrir de las edades, los caminos que van de la vida a la muerte. Como querer y que me quieran. Ficciones y realidades de un mundo que invento a cada momento, de un mundo que me suponen, pero mundo al fin y al cabo, mundos expresados en palabras vivas.
Que decir nunca te sea incómodo, y mucho menos, vivir. Embriágate de mundo, de gente, de emociones, de sentimientos, de valentías amorosas. No te aísles más que con esos otros que también somos todos, los que decimos, los que nos dejamos decir, los que pensamos que vale la pena vivir. Asómate a tu mañana y respira humanidad, hoy es mi día, hoy es mi cita con la verdad, la verdad de todos. El poeta sigue aquí, vivo por sus palabras, por sus emociones, sigue poeta, sigue, camina, no pares, vida eres tú.

Peatón


P.D.
“Entre lo que veo y digo,
Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido
La poesía.” (Octavio Paz)

miércoles, diciembre 03, 2008

¿Quién dijo tristeza?

¿Tristeza….?

La triste pena. Mustio, taciturno, mohíno, abatido, deprimido. O un animado lozano alegre de una nostalgia tristona. Ver el lado positivo de la vida, o el negativo, o aceptar que existen dos caras en una misma moneda. Lo que no podemos negar es que la moneda existe; la vida. Así como la ansiedad provocada por aquello que tanto te afecta y no lo puedes cambiar. Pero, a veces, en la tristeza se nos ancla una pena, Una pena difícil de extraer, y reconoces que no te queda otra que aprender a vivir con ella. En según que casos la pena es alegre, y en otros triste.
Según el estado de ánimo te provocaría escribir un tratado sobre la tristeza, pero y si le damos la vuelta y lo escribimos, en esos momentos, sobre la alegría. Imagínate tener un amigo tonto, pesado y para colmo triste. La peor tristeza que he conocido es saberte sin futuro alguno, y además desarraigado de cualquier lugar y entorno conocido. El desasosiego es tremendo en esos casos. Claro está que la tristeza de amor es harina de otro costal.
“Cuando la tristeza se convierte en belleza y la belleza se convierte en poesía.” Por desamor, por ausencia, por aquel amor que nunca fue nuestro, por el que tuvimos y perdimos. Porque nuestras ganas de amar siguen intactas por mucho que nos lo neguemos. De qué material está hecho el hombre, de qué forja surgió, el hombre ante la tristeza puede llorar por lo perdido o por lo nunca alcanzado, es el destino del hombre, un hilo de vida entre la alegría y la tristeza.
Quién podría decir que nunca conoció la tristeza, quién no saboreó su amargura, su acidez. Quién no dijo, hasta aquí hemos llegado tristeza, nunca más. Me reconozco tanto en la alegría como en la tristeza, pero soy hijo de la luz que dan las palabras cuando las amas. ¡Cómo regenera la palabra! Cuando te atreves a llamar las cosas por sus nombres. Qué vientos más cálidos cuando desnudas el espíritu y lo expones al sol de la verdad. Mis palabras, las que nunca me abandonan, palabras, eterna compañía.
Quiero decirte tristeza que se acabaron tus días, me voy, sí, no sé si a la alegría, pero el preámbulo no es más que “querer”, “sentir”, unas sonrisas intercambiadas, la voz, el deseo que flota, la ilusión esperanzada, enamorada. La voz otra, el eco de dos corazones, y si puede ser un futuro; vivir en compañía de la persona amada.
¿Tristeza? No, no…incluso el dolor me traspasa…

Peatón

martes, diciembre 02, 2008

FELIZ NAVIDAD...

Celebración

Le pese a quien le pese y le duela a quien le duela LA NAVIDAD tiene orígenes “paganos”. Imagino que la iglesia argumentaría algunas otras cosas. Pero el debate es otro, como todo en la vida, el verdadero debate nos lo ocultan, o lo camuflan según sus intereses. Que la humanidad celebre a mí me parece de lo más loable, siempre y cuando lo celebre por ella misma, en familia, amigos, etcétera.
Celebrar el júbilo, los presentes, los ausentes (que no decaiga la memoria), celebrarnos simplemente, el lujo de la vida. Tanto los que puedan estar a favor o en contra de la navidad, así como aquellos que sean indiferentes (lo dudo) celebran. Nuestra vida, con quién la compartimos, la importancia de la familia. Pues se quiera o no, todos fuimos niños, algunos lo seguimos siendo en gran medida.
Celebrar en este caso el nacimiento de lo nuevo, del renacimiento propio, de un año más, un año menos, la emoción del siguiente. Y recordar a los que ya no están, a los que se fueron, pero siguen con nosotros, en lo más hondo de nuestros corazones, seres queridos, amigos, momentos que jamás olvidaremos. Nos lleven al sentimiento que nos lleven.
Nos debemos celebrar los unos a los otros, es así de sencillo, y todavía más en estas fiestas que nos ocupan, el Saturnal romano o el nacimiento del Niño Dios, no fue oficial hasta el año 345 D.C. que se le da un carácter oficial al día 25 de diciembre, fecha de la natividad.
Lo que me interesa de esta celebración es que por lo menos una vez al año, nos podamos sentar juntos, alrededor de una mesa para compartir, recordar, renovar sentimientos, ejercitar que aún seguimos siendo capaces de amar. Eso es lo que me importa. Que se transmita el espíritu de la navidad, que no es otra cosa que sigamos pensando que ese espíritu debemos fortalecerlo a diario, y eso es lo que siempre me recordó la navidad, renacer cada día. Obviamente aparte los lazos familiares que conlleva tal día.
Que por lo menos una vez al año lleguemos a recordar que también fuimos niños…

Feliz Navidad a Todos…!!!

Peatón...

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