N o existe el "adiós..".
Claro que no queda tiempo para todo. Hoy perforo en el pozo del tiempo que se abre en el espacio en múltiples brazos subterráneos, hoy ya casi olvidados. El sentimentalismo atado al pasado es una lepra que anula cualquier futuro. Hoy me enfrento a un adiós. Las cosas han cambiado mucho, en tan poco tiempo, que mi carácter es efímero en cualquier situación que me encuentre. Por fin sé ahora el título del libro de mi vida; “El arte de la herida”.
He perdido contigo mi capacidad de amar, de mirar desde una cercanía inmediata, ya no me creo nada. Esto no va de añoranza, esto va de viaje a ninguna parte, pero yo me he ido. No consigo distinguir entre la mentira y la verdad, no existen explicaciones, ni adornos, ni nombres, sólo mis soledades en una habitación que se me antoja enorme. He decidido no ver morir a amor alguno, ya no más. Entre el olvido y el recuerdo yo me despido. Aparte de ti ¿te interesó algo más?
El tiempo no es más que una metáfora envuelta para regalo con piel de mujer. Lo sé de cierto pues me nacieron intemporal. Y el frío que siento no es de mi ciudad, ni de esas gaviotas que transportan sus aires en movimiento, no. El frío que siento es de la infancia; miedo a la soledad. Para alejarme necesité de todas las verdades de cuantos amores conocí. Me refugié en todos los brazos del ayer sintiendo la tormenta del futuro y solo.
Pudieron más las mentiras pues la verdad, en mi tiempo, andaba desprotegida. Qué hermoso era pensar que se puede amar en “carne viva”. La sensación es extraña y ahora que lo pienso, es cuando más intenso es el sentimiento; el fin del mundo es cuando uno muere, no hay más. Loco de mí que me serví del tiempo, el de las esperas, el de la paciencia, el de la esperanza, el tiempo que nos unía y nos separaba. Y lo digo yo que nací fuera de cualquier tiempo conocido.
Me esperan mis hábitos, los de siempre, asociados a las buenas costumbres, el conocimiento como lápida a tanto error, y sabré engañarme en la vejez con dosis de amnesia. Que un día amé, tal vez no lo olvidaré, pero sí que no conseguí ser amado. Y ahí estarán mis amigos, los de siempre, mis libros, mis inquietudes, mis enfados con el curso de los tiempos.
Estoy intentando penetrar en mis adentros, extiendo mi mano por si el corazón la sujeta y me pierdo, me pierdo en los recuerdos…
Esto no es un adiós pues ya no hay tiempo, no me queda tiempo...
Peatón


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