El principio y el final somos nostros mismos en este círculo maravilloso llamado vida.
Iremos…los dos, tú y yo, donde el destino nos lleve. En la barca de la locura surcando mares de cordura. Y regresará el pasado con los papeles intercambiados. ¿Cuántas historias más habré de vivir?
Viajero perdido en una selva que no se le antoja nueva y que a pesar de todo experimenta, y lo sabe, una viva emoción. Constatando lo proclive a todo lo nuevo que soy, a cuántos silencios me salgan al paso. A olvidos prematuros. Para no enfrentar amor alguno por muy sincero que se divise. Nunca necesité motivo alguno para las despedidas.
Podré sufrir, podré vivir atormentado, pero los ríos de las palabras no cesarán. Sintiendo que de nuevo arden los sonidos del amor en las hogueras de los sentimientos. Un genio loco aprisionado en esa lámpara mágica que llamo; locura de amor en las manos de un destino con forma de círculo maravilloso y por ello también vicioso.
Yo soy la sombra de todo lo que no he vivido y jamás viviré. Enano en un circo llamado vida que jamás llegué a entender ni entenderé. Necesito paciencia, cariño, tiempo, para mantener ese equilibrio en la balanza de todo lo incumplido. Lo sé, lo aprendí, y lo mío es de nacimiento, si el compromiso es sincero, es contigo mismo, con nadie más.
Cómo alejarse uno de los tóxicos de los días, de los años, si nos abandonamos a nosotros mismos en los vacíos de las novedades. Yo me quiero invisible, abstracto eternamente. Pero cómo esconderme entre las cortinas de la soledad. Yo me quiero solo y soledoso.
Me dicen hoy; ¿adónde van los sentimientos contrariados? Un espacio llamado soledad que se diluye en el tiempo. Tal vez sólo sea eso; la acumulación de todas las contrariedades sufridas hasta hoy. Pero, cómo escapar. Utilicé el perdón para liberarme de mi pasado. Y sí, sí creo que me merezco mi propio perdón. Necesitamos perdonarnos. De eso se trata. Por todo, por nada, por seguir viviendo, por seguir amando o no, por seguir, simplemente por seguir.
No creo que exista una fórmula mágica para las contrariedades en el amor, pero sí, ese sabernos un poco mejor, alcanzar otro peldaño más en la sensatez, en la cordura del día a día para alejarnos de la desesperación. Amé y no fui correspondido, amé, al menos amé, y mientras duró fue bonito. Aprender a amar en la escalera del amor, que no sabemos si sube o baja, si es de caracol o se nos antoja recta.
Y siguen llegando a mi playa flores huyendo de falsos amores. Y ya no sé qué más decir, salvo que vale la pena amar, a pesar de todo, a pesar incluso de nosotros mismos. Y estoy seguro que si sabemos salvarnos de la amargura, podremos conseguirlo. Yo propongo un espacio donde sabernos, donde retomar fuerzas, donde regenerar los sentimientos, yo te propongo tu propio espacio. Sabiéndote un poco más.
Yo te propongo, a ti mismo...
Peatón


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