miércoles, agosto 29, 2007

Si no va de tiempo, me lo devuelves...

La única función del tiempo es consumirse: arde sin dejar cenizas. "Tempus fugit".

De qué tiempo disponemos realmente…Claro que, no siempre importa saber o no saber, de qué tiempo disponemos. La mayoría de las personas empiezan a pensar en el tiempo cuando empiezan a envejecer. A menos que el tiempo se detenga en algún lugar de su vida El tiempo de otros, claro está..
Aunque tampoco se trata de descubrir el corazón de la gema. Creo que la única muerte que no se supera es la propia. Y también es cierto que en la circunferencia, el comienzo y el final coinciden. Pero nada de todo esto importa ya, ahora lo importante es “sentirse vivo”. Pero ¿ha de ser a cualquier precio? Todo es válido, cualquier cosa menos quedarse o volver. Para huir de las sucias cavernas de la realidad.
Nunca me gustó el maniqueísmo, ni las dicotomías, ni lo excluyente, pero algo me avisa que el mundo se está dividiendo ( al menos, el mundo desarrollado) en dos bandos. Sí, he dicho dos bandos. ¡Esto es la guerra! Por un lado; los que se quejan por lo que no son, y nunca llegarán a ser. Por el otro; los que saben sacarle partido a lo que son y como son (éstos son minoría).
De ahí que los gobernantes, de cualquier país, cada día lo tenga más fácil para ejercitar su profesión; nadie les escucha. O negro o blanco. Se acabaron los grises. De un extremo al otro. No me extraña que se esté diciendo que ya no existe la izquierda. Y es que a los hombres les encanta estar y ser “en contra de algo”, y si pueden llamarle injusticia, alcanzan un orgasmo cósmico. Eso sí, los problemas y los dilemas a los que me refiero no alcanzan más allá de sus radios, televisores u otros medios de comunicación que han inventado que jamás sabré cómo funcionan.
Hay que comprender que la prensa ya no se lee, se ojea. Pero qué bonito es saberse los titulares; “¡ah! Sí, eso venía en tal periódico o en el otro, sí, sí, ya sé de que va” Y la verdad es que no se tiene ni puta idea. La desinformación es un virus muy peligroso que nuestros expertos gobernantes saben aprovechar muy bien. Que se lo digan a las derechas. Ahora avanza mucho la forma, y el contenido, pues eso, ya se verá, el caso es que se venda, audiencia, gente que hable de esto, ya sea mal o bien, pero que hable. Mientras no piensen en ningún tipo de interés, sabremos que el país va bien, o al menos llevamos las riendas.
Pero no pasa nada, somos eternos, vamos a vivir siempre, así que bueno, ya habrá tiempo de recuperar el tiempo perdido. “No conozco ningún otro signo de superioridad que la bondad” decía Ludwing. Pero claro, de eso hace mucho tiempo. No me imagino a Gandhi, a Cristo, Mahoma, etc. Al estilo “Rambo”, no lo consigo. Ni podría encasillar a Teresa de Calcuta en una película de James Bond. Ni tan siquiera sueño con ver un día al Papa en el ensanche izquierdo de Barcelona, y lo digo con el máximo respeto.
Yo soñaba con un mundo mejor, que no perfecto, sería horrible. Y es que ya nadie quiere madurar, no, eso no se lleva. Claro que todos padecen de lo mismo; ¿cómo superar la nostalgia insufrible? Pero no queda ahí la cosa, no. Ninguno quiere envejecer, y todos quieren encontrar el hechizo que les proteja del dolor. Permíteme una sonrisa; siempre he pensado que amar es hacer. Y eso es precisamente lo que te permite y te otorga el poder supremo de transfigurar las cosas. Aunque para muchos, muy poquitos, la simple presencia de las cosas es más importante que las explicaciones que podamos tener. Y es que todos, aunque te digan lo contrario, somos capaces de romper una promesa y abandonar una isla.
El otro día, o era otro momento, no lo recuerdo, pues la vida es una sucesión de momentos, algunos agradables, otros no tanto, leí algo que me maravilló; “Como un grano de arena que entra en la ostra le causa dolor. Entonces la ostra la rodea de nácar y crea la perla. Sin dolor no hay perla y sin hechizo sólo queda la arena”. Y es que yo nunca me cansaré de contemplar el extraño e inagotable espectáculo de la vida. Y defenderé la infancia, la vida como creación incesante, de su capacidad para surgir luminosa de la noche.
Me contaba un amigo ciego lo siguiente; “Juan Antonio, el amor es un juego de malabarismo. Hay tres pelotas en el aire; la primera son las palabras; la segunda, el cuerpo, y, la tercera, el corazón”. Que ponga a ciegos como mi amigo en los gobiernos.
Y todo esto te lo cuento como ese niño que fui, que quiso sentir la belleza que le estaba destinada. Entre tú y yo, ahora, ¿A qué jugamos?

Peatón

P.D. A la llegada del otoño me pongo muy cariñoso, espero lo sepan disculpar.

viernes, agosto 24, 2007

Nómadas somos y nómadas volveremos a ser...

Cuántas palabras más necesitaré escribir para encontrarme, para encontrarte. De qué tiempos escaparé cuando el tuyo no me alcance o me rebase. Para esta culpa no hay expiación posible; te amo. En este desasosiego que me devuelve una y otra vez a la esfera de mis pensamientos, porque sé que te pierdo amor, porque sé que te he perdido, yo te pienso. Pero eso ya de qué sirve.
Las últimas palabras fueron las que nunca dijimos, ¿Te acuerdas? Nos fuimos sin decir nada, en silencio, como la costumbre nos indicaba. Sabíamos lo imposible. Sabíamos lo que no ocurriría y nos empeñamos en un destino imposible.
¿Cuándo monologamos con nosotros mismos nos desnudamos más que cuando dialogamos? ¡En absoluto! ¿Quién sería capaz de sincerarse consigo mismo? Nos dejamos llevar por el cortejo de las sensaciones, de las palabras. Y yo no dudé en ofrecerte mi s manifestaciones de torpeza. Peor me confundiste con un contenedor de respuestas e intuiciones.
Mi mundo es la palabra, el tuyo el haber y el deber. En tu mundo brilla la mediocridad, la ausencia de cimas. La estrechez de miras, los horizontes replegados. Tu mundo y el absurdo de las superficies banales. Son aquellos que pertenecen a las superficies, que, propiamente hablando, carecen de “mundo interior” a los que en general el “mundo interior”, el suyo y el de los otros les trae absolutamente sin cuidado. En el mío si muere una hormiga hay luto. Son los reticentes a cualquier tentativa de interpretación esencial , los de tu mundo.
De nuevo confundí el mapa con el territorio, nunca aprenderé. En busca de la esencia del ser me encontré, una y otra vez, con la naturaleza humana, esa que nunca aprenderá que la culpa tiene que ver mucho con la inocencia, con la sinceridad, pero es como si predicase en el desierto. Sólo encontraría reptiles sedientos de sangre, no de otras cosas.
Soy el nómada que buscaba un oasis en el desierto de los amores. Un escéptico que procede como un fanático pero sin conseguir renunciar a su escepticismo. El que basa su pensamiento no sobre lo mucho, sino sobre la escasez. Estoy harto de levantar “casas” sobre la ausencia de buena parte de su armazón. Ahora te sé bien; eres la falta de matiz, el vacío, el silencio oculto de la nada. Eres la cara oculta de cualquier manifestación de vida.
Lo dado se da en la superficie, a manos llenas, pero a lo dado se le llama generosidad. Yo soy la respuesta a cualquier problema que surge de la confianza en el destino, y tú la desconfianza, el lado oculto de la luna, las sombras de las verdades.
Soy nómada, nómada de oasis y desiertos. Nabateo instruido y los cielos son mis testigos. Mi ley es el amor, mi única ley. Yo no juzgo, yo sólo voy de paso…yo soy el arco, la flecha y la diana. Y tú el fango a evitar….
Lo siento amor, el cielo me hizo decir la verdad… y me debo a él.

Peatón

miércoles, agosto 22, 2007

Mis edades y yo...

Intento ordenar mis edades sin encontrar donde ubicar mi real tiempo. Como el resto de todos los fugitivos, mi reloj se detuvo en esa escapada o huida hacia el abismo de la inconformidad. Y es que nada es peor que un mal sueño que pretendía ser vida. Me aferré a mis costumbres, a esos hábitos que siempre me permitían el regreso a la normalidad. Y ahora decido dejar de sufrir en silencio, divulgar mi intimidad, y si me atrapa la eternidad que nunca sea en soledad.
Estoy más que harto de una humanidad que se empeña en ser inmortal. ¡Yo que siempre me supe de paso! Qué hace que todo no sea más que un sueño, Qué hace que olvidemos los sonidos de libertad. Que hizo que a mi casa yo la llamara soledad. Porqué ahora mi vida siempre es mañana…Auguro, con tristeza, que los que sufren en silencio, un día, desaparezcan. Los que el amor cautivó.
Cuándo aprenderemos a quejarnos los del silencio, para que esta isla llamada Tierra no se nos hunda. Han convertido este mundo en una pecera de peces anónimos con muchos problemas. Ya nadie reconoce el lugar donde nació. Los que soñaron que la vida podía ser mejor. Los que pensaron que las amenazas nunca serían azules. Y es que ahora siempre llueve torcido.
A la sombra de la cordura “bien entendida”. A la sombra de una vida que sólo exige una cosa; “siéntate y comparte conmigo”. A la sombra de un suspiro, yo ya no pido, pero si busco otra gente que piense como yo. Que vivir vale la pena. Los que nunca aprendimos a traducir en términos de rentabilidad. Sabiendo que sostenemos esta isla tú y yo y el resto de la humanidad. Los de la avenida de un mundo mejor, vecinos de continentes, hermanos en soledad, los que no aprendimos a quejarnos.
No permitamos que los susurros existenciales de nuestra vida desaparezcan, ni los paisajes de nuestros recuerdos. Que sea todo un estado constante de flujo. Nuestra utopía personal. Descubrirnos. No tener miedo de hablarnos cara a cara. Que nuestra imaginación y nuestro sentido de la moral sean siempre capaces de reconciliarse. Y desde nuestro propio descubrimiento ser capaces de cambiar nuestra realidad, la realidad.

“Un hombre que no arriesga nada por sus ideas, o no valen nada sus ideas, o no vale nada el hombre.” Cuándo fue la última vez que arriesgué, ya no lo sé. Pero aquí me tienes divulgando mis intimidades, pues por algo se empieza.

Peatón

P.D."La lucha diaria es la madre de todas las cosas."

sábado, agosto 11, 2007

Las alegrías y las penas son gemelas...

Fíjate, que los dos nos vamos
uno más fuerte que el otro, empuja,
y el otro, más débil, se resiste.
Sin saber, ninguno de los dos,
que hace mucho tiempo que nos fuimos,
el uno del otro, el otro del uno.
Y ahora ¿de dónde nos vamos amor?
Fíjate que nunca nos llegamos
uno más sincero que el otro, esperó.
Y el otro, más ciego, nunca llegó.
Sin saber, ninguno de los dos,
que no llegábamos, que nos escapábamos,
el uno de su vida, el otro de su muerte.
Y ahora ¿de dónde nos vamos amor?
Fíjate, el encuentro nunca se dió
uno creyó en el amor, y el otro lo mató,
Uno esperó, y el otro nunca llegó.
Pero no te preocupes
Las alegrías y las apenas
para quien nunca amó
siempre son ajenas
¡Y es que todo esto
sólo lo sufro (YO)!

Juan Antonio

viernes, agosto 10, 2007

El hombre que no podía volver...

Quién no ha sentido alguna vez como un peregrino desencantado, atajando por en medio de la selva, la ciudad donde habitas. En ese último intento para encontrar nuevas fronteras, nuevos espacios, donde alguna de las verdades soñadas, consiga hacerse realidad. Realizar ese viaje y que no te lleves contigo. Dejando tus hábitos, los prejuicios. Tu propia casa. No llevarte, queriéndote sentir perdido. Para redescubrir que en ningún lugar del mundo se está como en tu propia casa de la verdad. Un viaje que puede ser el final de un triunfo, pero será, como quizá siempre fue, anti-climático.
Viajé desde la más tierna infancia. De un lado para otro. Iniciando inicios, caminos que siempre llevaban a otro lugar. La idea de que nada era para siempre tomaba fuerza en m interior. Mientras los demás hacían planes de futuro, yo los hacía pensando cuál sería el próximo lugar a visitar. Como si alguien me advirtiese; “no te preocupes, El Dorado siempre está en otra parte”. Y con todas las penas del alma, y los delirios de la fantasía, iniciaba ese viaje mental para llegar preparado a la siguiente meta. Mi universo onírico e irreal crecía de forma alarmante. Me acostumbré a conversar con las estrellas.
No son periodos, no son edades, sino distancias. Todo ocurre en el camino. El mundo, incluso cuando es diverso de hecho, es reiterativo de derecho; se puede sospechar que allá donde vayamos nos encontraremos con lo mismo. Que ya no hay nada nuevo bajo el sol. Fue en las noches, en mis conversaciones con la estrellas, que descubrí que según que palabras utilices para nombrar las cosas, la vida, tu vida, se acelera o se ralentiza. Ahí fue que me decidí por los susurros. Quizás hubo una vez tesoros esperando en el otro extremo de cualquier lugar, pero, sinceramente, empecé a sospechar que ya se habían acabado.
Si alguna vez, alguien se te acerca y te habla de la perpetua conjunción de la escasez y del exceso, ¡no lo escuches! O te verás viajando para el resto de tu vida. Dicen que los extremos, por un motivo u otro, equivalen. Pero qué diferentes se ven las cosas desde el exceso. Que se lo pregunten a la escasez, si no me creen. Yo creo que incluso se llora diferente.
Ahora (en el país de los excesos) es moda viajar al centro de un mismo. Viajan para encontrarse a sí mismos. Enfrentarse a sus miedos, a sus dudas, a sus sentimientos más íntimos ( obvio entrar en detalles) y no se les ocurre otra cosa, para lograrlo, que escalar el Himalaya. Alguien omitió decirles que la primera Verdad del Budismo es que no hay nada más real que el sufrimiento. Claro que si aprenden el verbo sufrir no van a ninguna parte. Eso no les interesa. Pero yo siempre he creído que lo primero que hay que hacer es aprender a no perderse. En ese país ( de los excesos) “no existe un lugar donde la gente pueda permitirse la moral”.
¿Dónde quedaron los mitos? De nuevo el tiovivo con sus viajes circulares donde una humanidad común se revela bajo las apariencias. Aquí una sonrisa es sólo una sonrisa. El poder ya no está en la mirada, sino en las diferentes estrategias empleadas para atraerla. Nunca llegarán a saber que para viajar sólo se necesita una cosa; sentido del humor. Y abandonar esa larga y tediosa repetición de los conflictos e intrigas que asola la vida cotidiana de cualquier mortal. Si realmente quieres aprender, para acariciar el corazón nervioso y neutro de las cosas, empieza por el tuyo. Recoge ese telón, abandona corazas, que sólo sirve de fondo a complejos y absurdas necesidades y reafirmaciones del yo. Es cuestión de proponérselo; y desde el polo, el que tú quieras, alcanzas la luna, tu luna.
Yo no tengo la solución a los efectos de esos rayos que emite la luna. Ni los del sol. Yo sólo tengo el corazón y la vida enamorados.

Peatón

No existe ningún lugar dentro de nosotros donde el tiempo se haya detenido. No somos más que trozos de circunstancias, la mayoría de veces, ajenas a nosotros. Un archipiélago con apariencias de continente. Formas que no paran de danzar para atrapar sueños. Y ya no sé si vale la pena acercarnos a nosotros mismos. Amenos que sea para decirnos adiós.
No existe un punto de encuentro donde todas las contradicciones se resuelven, simplemente nos adaptamos, o bien las llevamos al olvido. Lo que no quiere decir que la tensión vital desaparezca. En un solo segundo eres capaz de reconocer todos los errores de tu vida, para al siguiente segundo ser capaz de justificarlos todos. De esta manera el dolor existencial se acusa menos. Siempre que exista una salida, así sea la resignación, la rabia, el despecho, el odio, o incluso el amor, podremos seguir caminando. Pero si caes en la apatía estás perdido.
Nadie se levanta por la mañana preguntándose; ¿quién me necesita? Sino más bien ¿qué hago hoy? O ni siquiera eso. Eres el vehículo de una rutina que va y que viene. Es obvio que tener algo que hacer, unas obligaciones concretas, definen mucho. Y si no las tienes te las inventas. Creo importante saber qué pertenece a la rutina y qué al tiempo que realmente es tuyo y puedes disponer de el. Así no entran en conflicto. El problema de mucha gente es que sólo piensa lo que le gustaría hacer pero no lo sabe llevar a buen término. (Algunos, no piensan).
Muchos, al salir de la manzana del barrio donde viven se sienten extranjeros. Necesitan de la asociación de afectos a lugares y personas conocidas. El vecino, el de la cafetería, panadería, tabacos, etcétera. Son la imagen viva y corporal de sus necesidades y vicios, y sus virtudes, claro está.
Pero de pronto lo inesperado emerge. Al principio parece extraño, contradictorio o equivocado. Luego cobra sentido. Y tu mundo, hasta ahora en armonía, se desvanece. Un nuevo universo cobra vida y además tiene nombre. Hay un proverbio chino que afirma, el pincel no puede escribir dos caracteres de un solo trazo, y sin embargo esto es justo lo que produce un encuentro en “amor a primera vista”, Sin saber apenas cómo, te adentras en el mundo de los enigmas de la pasión.
Acabas de descubrir otro lugar, vida, sensación, acabas de redescubrir que sigues vivo. Ya no eres tú quien domina el día, tus gestos, tus detalles. Ahora te sientes arrastrado por una emoción inexplicable, y que sólo la calma la otra mirada. Ya no te preocupa revisar los tiempos, pensar en tus días para entender mejor tu vida. Pensar se desprende de tu ser, eres pura pasión. Amar es actuar.
El problema no son las miradas que se encuentran. Ni la vida que dejan atrás esas dos personas. El problema consiste en si sabrán construir un lugar común a los dos. Y en el caso que nos ocupa, único para ellos. No creo que hoy por hoy la gente abandone absolutamente nada por el riesgo que supone el amor. A menos que de un contrato se trate. ¿Cuántas miradas no se habrán perdido por culpa de la cobardía a perder no se sabe qué?
Yo creo que pase lo que pase, un final feliz sería este; si realmente fuiste capaz de ser fiel a ti mismo y a la persona que dices amar, repito, pase lo que pase, has ganado.


Peatón

P.D. La Vida es la solución, nunca el problema.

viernes, agosto 03, 2007

Un Universo oscuro...

Mis fantasías nacen de un universo oscuro. El destierro fue hace tiempo. Tanto tiempo que ya no recuerdo el país de mis orígenes. La indecibilidad y la ambigüedad pertenecientes a las tierras que habito, hoy en día, hacen de mí el loco de los recuerdos no solicitados, y el héroe de todos los proyectos inacabados habidos y por haber. ¡Cómo duele el silencio! Pero ya todo da igual, y esto no es más que una hoja de papel.
Ahora me resisto a no creer en nada. Yo soy mi única expedición. Una expedición a la vida. Pero la nave sigue amarrada, atada a los diques del miedo. El que inventó el secreto de la lentitud, ese, ese soy yo. Para no partir nunca. Pero amo tanto la vida que me quiere inmortal. Ahora me resisto a que me digan. Ya no sé qué más inventar para retrasar mi ida. Pienso, eso sí, que mi mar, de aguas profundas o no, me debe seguir esperando. ¿Tendrá isla mi mar?
No te inventes nunca un viaje. No te inventes nunca un amor. Si lo haces dejarás de viajar. Y te aseguro que no irás a ninguna parte. Los viajes no se inventan, se hacen. La verdadera catástrofe es quedarte, sostener la ilusión de que el amor es posible, y no defraudarte. La única manera de anular el olvido, en estas cuestiones, es reconocerte como un náufrago, o inventarte un Ulises a la medida. Lo que suele ser mucho peor. Pues si consigues el regreso sabes que nadie te espera. Un regreso imaginado, claro está, a la tierra de nadie.
Creo que me involucro en una práctica de liberación, será lo más razonable. Pues la culpa no puede ser exclusivamente mía, sería demasiado egoísta por mi parte. Y lucharé contra los del conocimiento interior, para mí son un verdadero peligro. Quiero que desaparezcan las actitudes defensivas. Y sé que el cambio radical ya no es posible. Que no me vuelvan a vender que es posible empezar desde cero. El que esté predestinado que no me busque. Soy marino de aguas desconocidas y por descubrir.
El amor viaja a una velocidad ilimitada, ahora estoy seguro. Y el universo, por muy negro que nos parezca nunca es eterno. Aunque no tenga edad. Amor, el tiempo siempre nos esperará, como ese mar mío, que no sé si una isla nos guardará.


Peatón

P.D. Si amar consiste en este dolor, a mí que me borren.

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