martes, abril 10, 2007

El corazón como escenario..

Siempre nos quedarán motivos para cerrar los ojos. Devolvernos al margen mágico de la realidad. Reparar los olvidos excesivos. Recuperar la órbita de los afectos. Volver a creer en el amor. Recuperar la auténtica respiración, y es fácil si de amor se trata. Pues si las manos son cristales imagínate el alma.
Devuélvete a ese espacio que destaque por su capacidad de regenerar, (y no de filtrar) todo tu esplendor. Te lo digo yo peregrino de soledades. Créeme, a veces, la realidad no es un punto de partida sino una meta. Recupera ese momento donde te rompiste, para saberte de nuevo, para no perderte nunca más.
Son muchos los que se instalan en la irrealidad de una vida, asumen otra identidad o aspiran al delirio de la mitificación de su propia existencia. Vagabundos en la extraña geografía de las pasiones. Hasta que una lágrima auténtica y de verdad los devuelve a la realidad. Pero ya nada es como antes. El paisaje turbio de los interiores. La estirpe secreta de los impostores. Los que piensan que la vida es un puto mercado. Envueltos en un espejismo que sus tristes realidades ocultan.
Yo sólo te propongo el sentimiento del paisaje que te recuerde horizontes de amaneceres. Que tus días sean latidos, que le tomes el pulso al deseo. Yo te propongo la proustiana captación del tiempo. El secreto de la lentitud. Yo te propongo a ti misma renaciendo siempre. Aléjate de la torre de los vientos, de los cantos de sirena. Es tan sencillo, sólo tienes que volver a creer en ti. Pues lo quieras o no, siempre serás vida y verdad.
No se trata de alcanzar una identidad espiritual, sino de alcanzar la liberación de uno mismo. El amor, que nadie espere saciarse nunca. Yo sólo sé que amo y que amé. Y que si enfrente las montañas están cortadas a pico, qué dulce será la escalada. A mi me acompaña la recuperada fe en el amor, la fe de mis mayores (la fe del carbonero).
Siéntelo, aún queda tiempo para cambiar, para volver a intentarlo. Abre tus ojos a otras miradas, cambia tu realidad, y grita ¡yo creo en ti Amor! Me esquives o no, yo creo en ti.
El día me toma en sus brazos, me invita a su esencia. Suspiro profundamente, me dispongo de nuevo a caminar. Un día más, un día menos. Y enhebro sentimientos de esperanza. Deseando, como cuando era un niño y jugaba en las orillas de mi playa. Un solo deseo; que no se acabe el día madre, que no se acabe.
La finura amorosa es el resultado de una sabia mezcla de respeto, pasión y sinceridad. Y “yo miro, yo asisto a este mínimo esplendor tan denso”. Tus brazos extendidos y la vida que me das.
Como decía Machado, todos somos “el traje que nos cubre y la mansión que habitamos”. Amiga mía, yo te propongo de nuevo, la vida.

Peatón

P.D. "Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único." (A.C.)

ecoestadistica.com