Anticiparse..
La única verdad, la que permite que no te vuelvas loco, es seguir creyendo, en ti mismo, en los demás, y si me apuras hasta en los telediarios. A la gente le has de decir para que reaccionen, ya no dicen solos, además buscan otros que se les parezcan en ese mismo decir. A los que comprenden de nuevo Sodoma y Gomorra, a los que necesitan aire en rebajas, a los que no saben descubrir una verdad ni que les muerda.
Pero escribir requiere algo más. Algo que la gente no quiere ver, sacudirte delante de ese abismo llamado “yo mismo”, Ver que en los detalles solo queda la impronta del viajero, que nunca supo que pasó por dicho lugar. Escribir es una necesidad.
Mandan dictar los dioses y el corazón copia lo importante de las pasiones. Y te ves al otro lado del abismo, y necesitas avisar, prevenir. Y necesitas gritar y no puedes. Y te quieres morir sintiéndote renacer. Descubres el eco, los silencios, ruidos del más allá, frases que no acabaron de nacer, otras que lo hicieron precipitadamente. Y los garabatos flotan.
Ya no hay nada que decir, todo está dicho. Y es cuando vuelves a pensar en el tiempo. Ayer no está, y si quieres diseñar un futuro tienes que hacerlo desde la palabra del presente. Los muertos no hablan, sólo predican. Y los vivos tienen que aprender a escuchar.
No es tarde, todavía no lo es. Si sabemos que muchos de los problemas que padecemos en la actualidad tienen la solución en el origen que los provocó. La pobreza, la desigualdad, el hambre, las diferencias religiosas, étnicas, todas las diferencias que no supimos aunar como una solución global y social.
Si nos devuelven a la Edad Media, o a cualquier otro lugar, que me den el rol del padre de Merlín, tal vez le ayude a construir ese Camelot de verdad. Donde todos seamos uno, y uno sea para todos.
Escribir es algo más que la palabra o cualquier técnica, escribir es anticiparse.
Peatón


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