martes, febrero 13, 2007

Tu recuerdo y la tarde no es mía...

Tu recuerdo ...

Los fantasmas de todos los amores perdidos se han puesto de acuerdo y hoy me visitan. Me dispongo a penetrar en el universo de la nostalgia. La voz es íntima, doliente, pero las confidencias, a veces, son necesarias.
Fue en un abrir y cerrar de ojos, la tarde tranquila me pesaba y el sueño me aturdía. Llegaron los recuerdos y me impedían levantarme. Pero me gustaba, y me dejé penetrar por esos fantasmas. Esa vehemencia de los afectos del ánimo, en mí, siempre fue una constante.
Las historias acudían pausadas, una tras otra, con la cadencia del sabor agridulce. Era como un canto triste a la intensidad de lo vivido. Dicen que toda la existencia pasada se resuelve en clave de pasión amorosa. Que no puede ser de otro modo. Y mi habitación olía a recuerdos. Mi habitación era el edén, tan irrecuperable como la infancia.
Sentí aquellos fantasmas en mi piel, sus caricias, sus deseos, ausente de reproches, de llantos, como un reencuentro en los inicios de las pasiones. Me vivían, me creaban, me hacían sentir el hombre de otro tiempo, ajeno a todo, me dejé llevar.
Vivir los recuerdos y la mentira de la soledad. No hay como los sentidos para saberse vivo, no hay como el tacto para saborear el presente. Tocar de nuevo la piel de la vida. Mi posición en el mundo es el deseo, lo que me impulsa hacia nuevas tierras, parajes para descubrir, horizontes que no alcanza la vista, el motor de mi imaginación en los brazos del sueño único; ¿qué hay más allá?
Caía la tarde y el sol se retiraba tímido. La noche me alcanzaba de nuevo y fue cuando recordé tu nombre. Que no todo había sido un sueño, que eres real, que existes. Y las sombras de la ausencia anunciaban la noche.
Al salir de aquella tarde preñada de recuerdos me propuse esperar, que pasara la noche, que se fueran las sombras, y te dejé entrar, sólo a ti en mi cama. El cuerpo recobró sus formas, la piel mudaba, y mis manos te buscaban. Yo pronuncié tu nombre y la noche no se atrevió a entrar.

“…anhelos tengo de verte vida mía, anhelos de sentirte cerca de mi, anhelos de besarte noche y día, si los anhelos se cumplen se curaran las heridasde,
un alma enamorada y atrevida”.

Peatón

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