Sigo siendo el mismo niño...
Sigo siendo el mismo niño…..
En tiempos como éstos el amor llega de puntillas, silencioso y sin ser reconocido. Como el donaire de una metamorfosis que empieza por la sorpresa de las sensaciones. Descubrir el amor no es tarea fácil.
El descubrimiento del amor, el desconcierto del anhelo, el idilio, la pasión. Los vericuetos y el hallazgo del deseo y el erotismo hasta llegar a la fortaleza de los sentimientos. La extraña sensación de pertenecer siempre a esa patria del amor. A ese lugar que buscamos toda la vida. Como si lo hubiéramos perdido al nacer.
Cómo se podrían describir las bondades de ese sentimiento. Yo sólo sé hacerlo desde la infancia. Libre del disfraz de toda esa educación que me impusieron. En los recuerdos de mis mayores, en las memorias seleccionadas del buen gusto. En las intenciones de futuro.
Niño y adulto. La vida y sus circunstancias.
Sigo siendo el mismo niño. El que en cada estación del año sabía que sus obligaciones cambiaban. Así como la manera de vestir. El que escuchaba los cuentos de su abuela. El que nunca llegaba a imaginar, en aquellos tiempos, que en la vida, también se crece (físicamente). El que supo de ausencias que jamás llegó a comprender. Al que trasladaban de un sitio a otro con los libros debajo del brazo. El que nunca preguntaba ¿A qué se debe la vida?
La mirada de un niño es lo más puro que me he encontrado en la vida. La inocencia en su estado más puro. Como un ángel que va tomando forma humana. Un ángel, que al perder sus alas intenta la vida. Yo soy ese niño que aún piensa que las alas le fueron arrebatadas. Yo vivo de emociones aunque de vez cuando me visiten las pasiones. Un niño al que le gustan los besos que desatan misterios. Que se pasea por los afectos a la búsqueda del amor. Es niño amante, ése soy yo.
Yo sigo siendo el mismo niño. Con las raíces y tradiciones a cuesta. Nómada entre contextos diversos, contextos siempre ajenos. Tuareg de corazones en los espejismos de las soledades. Con la misma esperanza de siempre; llegar. A lugares remotos, a galaxias inalcanzables, a sonrisas perennes. Un dios fragmentado por los deseos. Un sueño inacabado. Una gota en las cataratas del universo.
¿Qué distancia habrá entre sentirse enamorado y amar? Tal vez esa distancia sólo pueda comprenderse desde la sonrisa de un niño. Lugar donde se conjuga el verbo amar. Y la mejor lotería que te pueda tocar es la vida, y hay que aprender a jugar. La vida necesita de niños que quieran aprender a jugar. La vida es el sueño de un ángel que quiso saber qué significa ser mortal.
Sigo siendo el mismo niño. Ahora cansado, ahora feliz, ahora distraído. Que piensa que aunque le hayan robado la sonrisa, existe. Y sabe que la tiene que recuperar. Pues yo sin sonrisas ni sé, ni puedo caminar.
Sigo siendo el mismo niño, ahora rodeado de tinieblas y oscuridad.
Peatón
P.D. Tal vez si encontrara ese beso que me devolviera a la realidad...tal vez lluevan rayos de sol..tal vez...


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