viernes, febrero 23, 2007

Encontré una lágrima al borde del camino...

"Tomen, al borde del camino, una ramita de cualquier hierba, y sorprenderán en su trabajo a una pequeña inteligencia independiente, incansable, imprevista."
Dicen que en una lágrima puede caber un universo. Yo no soy poeta, soy esa lágrima eterna que se desliza en el folio blanco. Buscando un asidero que no sea siempre el mismo sueño incumplido. Padeciendo la marginación y la dramática imposibilidad de ser una persona corriente.
Quiero salir del círculo vicioso; "sueño, soledad y amor". Necesito ordenar mis pensamientos. Que alguien me rescate de esta desorientación emocional. Alejarme a la distancia justa de esos corazones que se cruzan cotidianamente en mi camino.
Necesito ese espacio de la imaginación donde nunca haya ocurrido nada. Donde la lluvia no sea ruidosa y los recuerdos no se emborronen. Donde el deseo alcance en las nubes la realidad. Donde las ilusiones tengan el tamaño infinito de los universos. Decir y hacer lo que quiera, lo que se me antoje, eso sí, de forma óptima.
Mientras resbala una lágrima algo muere y al mismo tiempo algo nace. ¿Será verdad que las lágrimas saben a sal? Cuando nace una lágrima el mundo se desata. Yo tengo el baúl lleno de lágrimas de Batavia. Una lágrima es el límite que separa la vida de la muerte, la tristeza de la alegría.
Mi noria son amores imposibles, poco hilvanados. Encontrando siempre espacios privados de a dos con vocación colectiva. Cuando se rompe algo qué difícil es recontruirlo. Quién sería capaz de reconstruir una lágrima rota.
Pero "Si mi vida cupiera en una lágrima tuya, ¡qué grande sería mi vida!"
Cae la tarde y soy ese brote de la ramita arrancada del tronco de un único sueño; amar y ser amado. La tarde está tranquila pero cómo late mi corazón madre, cómo late...
Peatón
P.D. "En la noria del fondo de mi quinta, el burro da vueltas y vueltas. Y el misterio del mundo tiene el mismo tamaño"

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