cuando la evidencia quiere ser puro secreto
Siempre más cercano a las razones del corazón que a las de la razón. Intentando instalarme en las más grandes alturas, allí donde es casi invisible el límite que separa la tierra del cielo o lo audible de lo inaudible; la voz del silencio. Y sé que el no-decir es también un no-lugar.
Humano hasta la saciedad, aunque temeroso, tras el límite del silencio, intenté alcanzar la palabra. Pues dicen que en las palabras del poeta duerme la tentación de lo absoluto. Como también aprendí que de entre las ruinas renace la esperanza.
Era real pero su vida se desvanecía y su placer no era docto. Buscaba una realidad que no vivía. Era el diario de un padecimiento. Y de sus entregas pasajeras intentaba ese día a día que la llevaba a una casa imaginada y vacía.
Antes de conocerla yo ya era pastor de focas. Pero nunca supe adivinar que entre las aguas y las focas a veces se introducen sirenas de cantos extraños. Incluso saben imitar el de las focas. Y ya fue demasiado tarde. Y hube de esconderme tras las palabras que no van a ningún lugar.
Nunca comprendí a esos seres, que estando en la vida, no acaban de vivir. Seres que siempre tienen prisas de ninguna parte. Seres que son los portadores de las mentiras. Pues para ser mentira tienes que tener conciencia de la verdad.
Era real pero su existencia era un futuro que jamás venía. De secretos perdurables, de heridas mal curadas o incurables, de mentiras aplazadas. De sentimientos atrapados y tergiversados; era una aspirante al movimiento eterno.
Y decidí invocar un silencio que resultase más expresivo que las palabras. Nunca se debe hablar con según que palabras, corres el riesgo de contagiarte. Para qué hablar con quien no espera nada de la vida. Y si espera algo es el tren de la trasgresión. Consumir malditos! Consumir! Gozad! Gozad! De prisa! De prisa!
Pero hoy he recordado la mar en calma, cientos de gaviotas desafiando mi cielo azul, mi playa dorada de sol. Hoy he sido quien fui. El poeta; residuo del silencio de las alturas. Yo no sé escribir con guantes y el sol de la luna me asusta.
Peatón
P.D. “Se puede confiar en la mentira, no cambia jamás.”


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