Retornos imposibles...
Yo quería ser el bibliotecario de los granitos de arena que decoran mi playa. El cuentista de formas de vida, memorias de lugares, tradiciones y civilizaciones. Yo me veía capaz de mirar al sol de frente. Pero si nada es lo que parece que me liberen de las formas. Eran tantas las emociones, las ideas, los temores, los deseos y esa espiritualidad que siempre flotaba y se elevaba.
Yo solo pretendía desnudar mi alma. Incendiando las preguntas. Encontrar la mejor forma de atrapar el tiempo, de transformar la vida. Visitar archipiélagos de culturas e identidades, relatar cómo avanzamos hacia la muerte.
Yo quiero salir de esa franja entre los desengaños y la indomable libertad. Me quiero libre. Dónde amor sea sinónimo de valentía. Porque yo lo sé de cierto, la valentía existe. Libre y solo, donde quemar las naves, donde los retornos son imposibles.
¿Cuándo se descubre en la vida que nos hemos equivocado? Me voy a perder en las estaciones de la poesía y la vida. En las calles de mi ciudad. En las luces de las habitaciones que respiren versos. Done pueda y quiera quedarme. Sólo y tranquilo, solo en mi soledad.
Regreso de ese viaje que lleva al país del amor. Regreso para siempre. Sin retorno posible. Regreso con las maletas preñadas de anécdotas convertidas en versos.
Ahora toca ser valiente. Valiente y capaz de olvidar la historia de amor más intensa. Como el sherpa encantando por haber logrado las más altas cimas. Regreso para no regresar.
Peatón
P.D. “Una ausencia más honda que el invierno
Se anunciaba en los ojos, se sentía en las losas del andén,
Buscaba un asidero en el imaginario engaño
Del retorno imposible”.


<< Home