miércoles, marzo 21, 2007

Un momento, una decisión..

Hoy tengo que ser capaz de preguntarme cómo estoy. En qué lugar del camino me encuentro. Que si realmente ha valido la pena. Y lo más importante, saber e interpretar qué vientos me trajeron hasta aquí. Si lo vivido hasta ahora lo puedo llamar vida, qué hay más adelante. Que soy consciente que sólo tengo el pasado. La única fuerza que me permite avanzar. Ese vehículo llamado “mi manera de ser” que definió todos mis caminos.
Hoy decido plantarle cara a la vida, sacar fuerzas de flaquezas, y el poco pecho que me queda. Decido la vida y me anticipo. Hoy debo ser más yo que nunca, Que queden atrás las quejas, los lamentos, aquellos malos vientos, soltar lastre, caminar siempre hacia delante. Sabiendo que si paro soy hombre muerto. Andar los caminos, la vida debe estar a la vuelta de la esquina. ¡Fuera reproches! Que las circunstancias vinieron y otras se fueron. Y que otras me las hube de buscar yo.
Con lo que soy y tengo, yo soy la nave que me transporta. Y aunque los mares sean otros, yo me sé marino. Que la historia siempre fue la misma, que sólo cambiaron los personajes. Con esa única melodía del tiovivo, que yo me voy y sigo camino. Que ya no necesito ni brújulas ni mapas para sobrevivir. Que hubo de todo; sufrir y vivir. Pero también sé que yo jamás me vendí.
Puede que mañana empiece ese otro pasado que me lleve al final. Con los remos viejos pero aún fuertes. Y seré de nuevo el navegante extranjero en mares diferentes. La vida debe estar ahí, detrás de esas altas olas. Mi isla Ítaca, y por equipaje mis ganas de vivir. Ya no tendré que preguntar más. Y si el tiempo me alcanza no será para sufrir. Bailaremos en las orillas donde todo empieza, donde todo acaba, y mis ojos dibujarán y verán ese mundo mejor y soñado por mí.
Tal vez me haga pastor de delfines, o guía de aves, no lo sé, pero en las playas como en la piel, los granos y los poros respiran para permitirte ser. Ya no buscaré respuestas, ni horizontes nuevos. Ahora sólo seré una tímida palabra escondida en la mitad de un verso. Y si las noches me llevan, los días me devolverán. Yo soy un universo que jamás comprendí. Universo que necesitó de muchas estrellas para saber adónde ir.
Esta carta no es para ti, ni para mí, sino para el que aquí me hizo venir.

Peatón

P.D. Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche.

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