Invento palabras...
Quisiera inventar palabras que me alejasen de ti. Pero no lo consigo. Recompongo trozos, confusos trozos, que mis manos acariciaron y tú ya no estabas. Ahora, mi mirada quiere entrarte por los ojos, y se congela antes. No sé si lo recuerdas, pero tú y yo recorrimos trópicos y estrellas. Éste mi yo diferente, a todo lo que pensaba y pienso, y sólo lo que siento, ¡divino corazón! me acerca y me aleja de ti. Una tarde de primavera yo dejé caer mi alma sobre tus pechos. ¿Verdad, amor mío, que nada romperá nuestros silencios?
No, no es eso; mi sentir no es eso. Sólo cierro la puerta. Pero es que hay siempre una galerna, en el rincón del lienzo donde el mar se rompe, que nos fuerza a adentrarnos en busca de la vida. Aunque después las olas devuelvan nuestros restos contra el embarcadero. Tiempo atrás, vida atrás, me recogí en mi sangre y aniñé mi esperanza para crear un futuro sin ti. No, no, tampoco debió ser eso, pues no lo conseguí. ¿Será que aún te amo y no quiero más palabras que me lleven a ti? ¿¡Cómo llamarte sin nombrarte!?
¿Eres tú ( aún) quien me dicta? Amor, el azar es un frágil amante en los ojos de la melancolía. Ahora el horizonte es sólo lágrima y el barco ( lo que queda de él) busca su muerte entre las rocas. Me cuentan que te maduró el amor, que te crecieron los jardines; "¡Ganas de vivir!" Lo sé, cuando estabas olvidé mi vida, la que tú viniste a buscar. Nunca lo supiste, pero toda mi vida, cabía en una de tus manos. Contigo el tiempo perdía sus límites, ¿por qué te cuento todo esto? Amor mío, ¡qué duro es inventar otra vez la vida! ( sin ti...)
Tengo angustia del tiempo, sobre todo del tiempo que se va marcha atrás, como este desamor, que también mira hacia atrás. Pero, contra el dolor yo tengo mi palabra; Firme promesa de resistir. E invento palabras que me alejen de ti. Aprendo caminos para tu ausencia; luz cerrada que se desboca. Y escribo sobre un amor que nunca llega. Mis manos comprueban el peso del tiempo, momento de lentitud en la paciencia. Y por donde vaya contaré mi tristeza; cuerpo el mío disociado de la razón, que canta un imposible de una unión ya maldita.
Juan Antonio
P.D.
"Nadie es su voluntad; es su destino.
Ni es sólo su presente; es el pasado,
y el futuro también -un peligroso borde
donde, no siempre ciegos, caminamos-.
Inevitable despeñarse
más tal vez no terrible."


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