miércoles, junio 24, 2009

Tiempos muertos...

De Poemario: "Tiempos muertos"

Cuánto de ti
Cuánto de mí

Qué de mundos aparte vivimos

Tú sin mí
Yo sin ti

Luna y Sol
Y un planeta
que nos separó

Tiempos muertos
¿Eres tú de nuevo, corazón?

Qué poco de "nosotros"
Qué de tiempos muertos

¡Sin nosotros!

Corazón
¿De verdad, eres tú de nuevo?

Tiempos muertos
Y no hubo un sólo lugar
Que no me hablase de ti.


Juan Antonio

domingo, junio 21, 2009

En tiempos de crisis...

Si estás acostumbrado a "poquitas cosas", y en éllas descubrir y saber parte de tu felicidad, los tiempos de crisis son menores. Cada día es un universo distinto, ¡Qué de cosas! Se pueden vivir en un sólo día. Hoy me propongo rescatarme.
Me dicen; "coge el toro por los cuernos y pónte las pilas". Nunca le pedí nada a la vida, que no fuera la vida misma. Claro está que de niño me hicieron creer que estamos de paso, y que si existe algo que realmente valga la pena es ser fiel, lo más fiel posible a tu propio pensamiento. Vivir tal y como se piensa, ardua tarea. El grado de perfección, en todo, me viene de un más allá arraigado en las religiones universales. Ahora que lo pienso, conocer y estudiar a tantos dioses y sus virtudes hizo que se me olvidase conocer un poco más a los mortales.
En tiempo de crisis recuerdas esos otros momentos en que las cosas iban mejor. Y te pasa, por delante, tu existencia, a pedacitos. Sumas los buenos momentos y consigues soñar de nuevo, y por fin dormirte en columpios de gratos recuerdos. Amaneces, te devuelves a la realidad, consigues sacar fuerzas de flaquezas, ¡un día más! Estrenas sensación, miras al cielo y solicitas una nueva tregüa.
Sólo existe un lugar al que volvería; mi infancia. Y es que yo, no sé quitarme la vida. En tiempos de crisis el pensamiento se interioriza y fluyen los sentimientos, las sensaciones, caminos hacia verdades ya olvidadas. ¿Existirá un lugar donde impartan "cosas de la vida"? Ciertas cosas no vienen en libro alguno, o las experimentas o nunca llegas a conocerlas. Me recuerdo a diario que debí hacerme payaso, con máscara permanente de sonrisa eterna. Un circo que por techo tenga el cielo. Donde siempre sea fiesta. Estrenar y disfrutar lo eterno de las sonrisas, risas, carcajadas. Como la motivación de una mujer que sale a comprar, pero aún no tiene decidido qué, pero que sabe, que tarde o temprano, a lo largo de la tarde, acabará comprando. El impulso del deseo no controlado. Experimentar el punto álgido de saber que compraste lo que quisiste, pero que tampoco sabes muy bien para qué lo necesitas.
En tiempos de crisis aprendamos a rescatarnos. Se necesita tan poco para sentirnos bien. Sí, nos merecemos un abrazo, efusivo, entrañable, preñado de sentimientos positivos. Lo otro, todo lo demás, las cosas materiales, es obvio que tienen sus utilidades, pero, por favor, sin exageraciones.
¡Vayamos todos, hoy, a rescatarnos! Como la buena gente que se supone que somos.


Juan Antonio

miércoles, junio 17, 2009

Áreas neutrales...

Yo traté de entender, de explicarme el paso del tiempo, yo que nunca creí en el tiempo, pero, no lo conseguí. La nostalgia, la brutalidad, que me devuelven sin piedad, una y otra vez, al presente. Porque, sinceramente, es la piel la que recuerda. Yo sólo quise tranquilidad, esa paz que me llevara a comprender esta sociedad en la que vivo, y si me apuras, ¿por qué no? alcanzar un lugar donde tumbarme. No, no se trata de una amarga reflexión, y menos en esta vejez, ahora y siempre despistada. Se trata de una concepción del mundo. Pero, yo no conté con el azar y las ocurrencias del destino. A veces, no se lo digas a nadie, el azar da forma a lo real, y entonces, ¡estás perdido!
Como fueron las cosas, lo sabe el pasado. Y en este raro presente apenas si consigo articular esas circunstancias, sucesivas, que me ubican en este "hoy en día". En mí la visión optimista, siempre fue la norma. Eran mis tiempos, hoy mi vejez, buscando ese lugar que me supusiera un alivio, en esta vida mía. Y aquí me tienes en las cárceles de lo sedentario, yo que nací nómada. Y si vencí el tiempo es porque creí posible lo imposible. Los hechos hacen al hombre, la realidad no es un regalo, no, no lo es. Conseguí la parte más serena de mí mismo en las áreas neutrales, pero es imposible contentar a todos, y mucho menos, superar según qué afrentas. Viví la tormenta de las ideas permanentes, fui marinero de pensamientos y alcancé el naufragio en la estupidez.
Decía mi padre; "tengo diez hijos, y cada uno de ellos es un problema". Orfebre del crecimiento, piscólogo de la paciencia. Ausencia de mis mayores, la padezco, lo sé, y aún les debo alguna que otra disculpa. Porqué me mata no comprender esta melancolía inifinita del no haber sido.
Ningún amor se parece a otro, como ninguna noche se parece a otra noche, entonces, dime tú, si lo sabes, ¿a quién me parezco yo? Un permanente "ponerse en el lugar de los otros", eso, tal vez, fue mi vida. Mi mortal enemigo; el exceso. Y eso que algunos se mueren pensando que son los dueños del mundo y todos los demás sus invitados. En mi caso fue distinto, sigo pensando que me colé en esta vida. La sensación de "invitado" nunca la tuve, pero sí de extranjero allá donde me encontrase, por supuesto como emigrante, jamás como turista.
Los sueños desmedidos tienen consecuencias nefastas, ahora lo sé. Yo pertencía (creo aun pertenecer) al club de los que escuchan pacientemente, a los de la sensibilidad para lo inmediato, esos locos que se expresan en tonos coloquiales y cotidianos. Pero si la parte más serena de mí siempre fue la palabra. ¿Cómo se puede ser tan profundamente vulnerable al dolor ajeno y no tener en cuenta el propio?
Cómo añoro el placer de hacer, de decir, de escribir, de contar. Tener algo que decir es importante, y tener a quien decírselo, ni te cuento. Pero las áreas neutrales te convierten en espejo, y te aislan, y te conviertes en ese libro que todos consultan, de vez en cuando, pero que nadie (lo) comenta ni dice. Puede que la verdad sea inasequible a la mente humana, pero intentarla, es de hombre de buenas costumbres. No se puede jugar a representar lo que no se es, lo que no existe. Y si leer es muy serio, ¡imagínate escribir! Dicen que existe en el mundo una gran necesidad de soñar con algo más que la realidad. Sólo dos necesidades tuve en la vida; creer y ser creído, amar y ser amado.
Yo no creo que el tiempo sea el enemigo, depende de lo que hagamos, cada uno de nosotros, con nuestro tiempo. Corregir y mejorar a cada instante sabiéndonos parte de esa espiral inmensa; mundo y vida. Si el hastío nos da la noción del tiempo, la distracción nos la quita, así pues, aprendamos a distraernos. Lo bello no es sino dar con lo apropiado. Nos guste o no, el tiempo no es más que una noria que se limita a vernos pasar.
Debo abandonar pronto la idea de neutralidad o incluso la noria me ignorará. Ensancharé mi sentido del humor más allá de las orillas de mi soledad. Me resisto a creer que en este mundo no haya nadie que me comprenda. Me resisto a creer que cada persona sea una especie animal distinta.
Sigue siendo mi carácter mi camisa de fuerza, y va siendo hora de abandonar este manicomio que soy yo mismo. Yo sólo quise ese recuerdo, el de mi infancia, con vistas a la mar. Para que cuando cruzasen las aves agitasen sus alas al verme soñar. Mis edades y yo, una canción a lo lejos; a todos nos espera lo mismo. El universo mejorará como lo hacen los vinos, supongo.
Por cierto, ¿alguien sabría decirme cómo he llegado hasta aquí?

Juan Antonio

sábado, junio 06, 2009

¿Ha llegado el momento...?

Te dejas vencer por los sentimientos. Luchando por la urgencia de un futuro inmediato, a ser posible esperanzador, te olvidas de vivir, tu vida. "No olvida quien finge olvidar, sino quien puede olvidar". En aquellos tiempos no había olvido y todo bullía. Un destino humano ligado con una conciencia a un deber. Ahora que todo se borró llega el momento. Un poco harto ya de este inútil trabajo de "un mundo mejor" para generaciones futuras que nadie necesita. Llegó el momento de la raza, la fuerza, resurgir y abandonar el espíritu, la contemplación, ser sólo razón y cuerpo. Que la vida sea el hoy, tal vez un mañana a corto plazo. ¿Dónde arrojé las llaves del valor? Demasiado tiempo creyendo que un momento feliz valía por toda una vida. Cuando me vaya del alma, ¿quién se acordará de mí? ¡Que me desnuden si quieren! No tengo ya otra cosa.
Sólo fuí el caminante que va dejando tras de sí migajas del momento vivido. Yo lo creí, lo creí siempre, que bastaba la calma y sonreír, en esos momentos felices.
Ni recuerdos, ni amargura, sino el gran escudo de las carencias que te permite el olvido. Urgía vivir a diario. Qué poderosa arma el abismo de las memorias. Paraíso-corazón, ¿qué hiciste conmigo? Llegó el momento, el inicio, el principio de "la otra vida". Jamás imaginé tanta soledad, tantos fantasmas. Yo creo que vivo -solo- delante de todos los secretos de la vida. Esa otra casa, siempre imaginada, al otro lado, allá en frente.
Me sueño en un profundo coma, que todo es mentira, y que tarde o temprano despertaré. Mis escasas fuerzas se rebelerán de repente. Abriré los ojos a un propicio momento de no sé qué vida. Soñé que acababa la pesadilla, soñé que gritaba; ¡He vuelto, he ganado! Por fin la luz, por fin conmigo alguien que me ama. En algún tiempo pasado o futuro, ya no importa, debí sentir lo divino, porque yo me acuerdo mucho del cielo. Y estoy aun aquí, aquí donde no hay nadie.
Me propongo rescatar mis tiempos, no más fugaces momentos de vida. Aunque sepa, que aún no he logrado sentir todo lo que mi imaginación dibujó, ya basta de vivir soñando. Qué solo estaré, pero qué bien, y para estar loco no tendré que pedir permiso. Pero, seré un loco-cuerdo, sque nadie lo sepa. Me quedaré parado, para siempre, en los claroscuros de las sombras del alma. ¿Porqué me nacieron nómada? Yo que sólo tenía bastante con vivir. Si estas son las sendas de los sabios, de los nabateos, yo me quiero ignorante el resto de mi vida.
Y volví a soñar, que despertada y estaba solo, y quería que vinieran, que vinieran todos, para irnos juntos, al azul inmenso, pero no vino nadie.
No existe la culpa, ni el bien, ni el mal. Existe lo que queda. La paciencia que requiere el día a día. El sinsabor del resultado; ¿Y ahora qué hago? El hombre es lo que hace, la conducta y un trocito de vida que yo llamé "amor", ese pedacito de vida que me fue concedida. Yo en mi paisaje favorito, solo, Peterpan, yo, mi causa y mi destino.
Llegó el momento de averiguar porqué son tan tristes y absurdas las cosas de los adultos. Debo desamordazarte mundo mío y liberar mi cuerpo. Y por las noches, en esas noches que nadie me ve, cantaré a las estrellas.

Juan Antonio

P.D. Contemplo mi huidiza soledad
atada por el miedo.

martes, junio 02, 2009

Deseé un imposible?

Qué fui antes de llegar a ser humano. Una vez fui domador de ballenas, pero sólo pude recordarlo en sueños, lo que me hizo experto en corrientes marinas. Antes del amor yo fui corazón, estoy seguro. Al fundirse amor y corazón aprendí los sentimientos. Quise ser ave, volar, me dotaron de alas y el viento me indicó los caminos del alma. Más tarde añoré la tierra y me propusieron sembrarla, accedí. Incluso llegué a ser árbol. Jugando con el viento me confesó que era aire en movimiento, aprendí los sonidos. "Ven con nosotras" me dijeron las nubes, descubrí mi planeta, las lluvias, las nieves, los volcanes. Me detuve un momento a descansar sobre valles, bosques y montañas y descubrí los animales, por cierto, suelen vivir en pareja ( la mayoría). El mundo animal es de una trágica belleza, diría que superior.
Lo que a mí nadie me enseñó fue la vida. Algunos dicen que la vida se estrena a diario. No concibo tal despiste en mí, pero habré de aceptarlo. Si ha de llegar la vida, ahora que me sé humano, supongo que habrá de llegar ríendo. Fue cuando tomé conciencia de la humanidad, que es incuestionable. Pero que la vida depende mucho de tu manera de pensar y sobre todo de tu forma de ser y hacer. Así pues la vida también puede llegar con una mueca. De ahí la sensación de sentirme ( a veces) "un descolgado" de la vida. ¿Cuánta ración de vida se me habrá dado? Risas y muecas y la vida que se me antoja un teatro. Idiotizado me quedé mirando el tiempo pensándolo mío. Recuerdo que una vez, cuando era niño, me pareció que el mundo era un juego, donde todos salían ganando. Quién no ha soñado en alguna ocasión que podía cambiar el mundo. Permítaseme esta loca reflexión; ¡Llegué a pensar que los muertos no mueren!
Tal era mi distancia con la vida que hube de gritar a todos los demás "¡Yo también existo!" La sordera de algunos humanos es más que notable. Encontré a otros gritando como yo, pero entre grito y más grito no nos oímos. Hasta que descubrí que; "caminante no hay camino, se hace camino al andar". Y como soy tan vehemente, caminé tanto que llegué a cansarme. Me ardían los pies, ¡lo juro! Y me senté, no podía más. En ese mismo instante concebí la familia. Algo increíble y que se repite constantemente. Además, lo mismo que se hace, se deshace. ¡qué cosas!
He llegado a pensar que mi planeta es la casa de todas estas familias. Aunque reconozco que el que repartió arrimó el ascua a su sardina. Qué manera más injusta de repartir. Hasta uno me dijo; " este es el resultado natural de la humanidad". No le volví a dirigir la palabra. Él, como represalia, se inventó todas las guerras posibles. Y una triología divina y añadió; "los demás dioses, según las modas". Qué tío más malo, le he hecho saber que si alguna vez tengo casa, ni se le ocurra presentarse en ella. Que siga con sus batallitas hasta que sólo quede él. A ver entonces con quién se pelea. Aunque este mal bicho es capaz de cargarse la casa de todos, con tal de salirse con la suya.
Acaba de llegar una paloma mensajera; "Que sepas Juan Antonio, que el hombre es un cinco por ciento, lo que le sucede y un noventa y cinco por ciento, su capacidad de reacción ante ello". ¡Que no estoy para bromitas, palomita! El reparto fue un fracaso y no me bajo de ese burro. Menos mal que no dijo que ya nacemos predestinados.
Si esto sigue así me busco una orilla, de una playa imaginaria, de mi isla fantástica y por descubrir. Que sepa el viento que existo y deje de traspasarme. Porque yo sigo pensando que hay algo en el espacio vital de este planeta nuestro, que sigue oliendo a ternura, solidaridad, fraternidad, y esa libertad, la del aire, que todos nos merecemos. De acuerdo, existe la raza de los bestias, buenos y malos, y me preocupa, pero nada que no podamos solucionar si es entre todos.
Mi mente, durante años dormida, despertó. ¿Deseé un imposible? ¿Un mundo mejor?

"..antes del horno fue el pan
y desde siempre el hambre
mercenaria de guerras y paces
rododendro que marcha a la deriva
y sin embargo
existe el cardumen de esperanza
y se busca su plateada silueta"
(María Víctoria Reyzabal)

Juan Antonio

P.D. "Siempre estoy asombrado de mí mismo" (O.W.)

lunes, junio 01, 2009

Hace tiempo...¿tiempo?

Hace tiempo que no te escribo, a ti, directamente a ti. Quiero que lo sepas, ni te olvidé ni te olvido. No fueron las cosas del querer, pero sí las de la vida las que me apartaron de ti. Por eso hoy yo te escribo. Dejas pasar los tiempos, te vas. Sabes de qué te vas, y duele, pero no adónde. Y, aunque ya no le interese a nadie más que a mí, yo te lo digo. Ni te olvidé ni te olvido. Necesito esta carta, contarte lo que sentí y siento, lo que contigo viví. Niña, lo que sólo tú me hiciste vivir. Cuántas veces grité en mis noches oscuras, ¡te quiero con locura!
Esa manera tuya de ser, de hablar, esa tímida sonrisa, sólo tuya. Contándomelo todo, como diciendo, ¿a qué esperas amor? ¡Ámame! Se va calmando el corazón, no el amor, lo sé. Y no me lo pienso negar, te amé y te amo, por eso vine, por eso estoy aquí, con nostros, recordando. No vengo a perturbarte. Acéptame sólo eso te pido, esta confesión. De un hombre que al recordarte sonríe. "Hay placeres, hay pesares, hay glorias, hay mil dolores." Será la primavera, noto cómo me baja la sangre por las venas. Qué hacer si de repente descubres que necesitas esta carta, saber que te esperé cada noche desde antes de acostarme.
¡Ea! Que la noche de nuevo me ofrenda ese tramo de silencio, al descubrir que ya no te tengo. Y vuelvo a escribirte, por eso, por eso te escribo, porque yo te quiero. Esas cortísimas horas que recorrimos juntos, adónde habrán ido. Desaparece la calma de la noche y las mareas me traen historias de náufragos. Pero esta noche no será, esta noche estoy contigo, residuo de aliento para alejarme de la tormenta de aguas profundas. Cómo se mata un deseo, cómo se muere antes de vivir.
Recuerdo cuando me llamabas por mi nombre, siempre se enlazaba con el tuyo. Recuerdo que te quise como ahora te estoy queriendo. Recuerdo tu tierra, que aguza mi deseo por la vida y por lo vivo. Cómo necesito acariciarte ya sin palabras.
Yo quise un azul inmenso, donde ni tierra ni mares, ni el aire ni el sol, ni dios, pudieran robarte de mi amor. Hoy lo único dulce en mi habitación, tu risa ( vela), y su temblor.

Juan Antonio

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