domingo, abril 26, 2009

A día de hoy...

A medida que te alejas en el tiempo y en el espacio, de las tragedias vividas, amores, alegrías, experiencias, la memoria del presente se empeña en negarte el futuro, que crees, te pertenece. Y es entonces cuando la melancolía y la nostalgia se adueñan de tus sentimientos. Pues, no hay armadura que proteja del destino. Ya no controlas los sentimientos, éstos te controlan a ti. A día de hoy, son las carencias el principal motor de mi vida. Te quedas sin ideas aunque el enigma siga ahí, perteneces a los que desean olvidar y tirar hacia delante, y ya no te importa saber quién es quién.
El desorden y el azar de mis días me vinieron impuestos, jamás los busqué. Por lo tanto, tu vida, lo sabes, no tiene principio ni fin. Ya no puedo pedir que el lugar que me ocupa sea inteligible. Aunque, lo reconozco, la desengañada experiencia llega a ser valiosa. No, no quiero hurgar en el pasado, y quiero seguir ciego sobre lo que me pueda pasar en un futuro no muy lejano. ¡Qué extraña impresión! Sobre los acontecimientos, nunca llegué a lugar alguno en el momento justo. Hace días que no me encuentro, ¿dónde me habré perdido? Aquellos momentos en que la inocencia me permitía fijarme en todo, abandonado a la infancia sin saber que me hacía adulto. Que tenía que aprender a vivir. Dicen que cuando comienzas a vivir como adulto, dejas de fingir. Pero yo creo que es al revés. Se convierten en alguien, se endurecen y olvidan que una vez fueron inocentes. Yo nunca, es cierto, entendí mis querencias por los abismos. Las ideas se me anticipaban a la realidad, creyendo que todo lo puede la fuerza del amor. Me llegué a sentir de naturaleza divina más que humana. ¿y todo esto para qué?
Mi único paisaje real, arena, mar, sol y cielo azul. Las sinrazones y sinsentidos de mi vida. Dádme un puñado de arena, de las playas de mi infancia y os podré contar cómo son los mundos. Estoy en un guerra, lo sé, que nunca fue mía. Lo poco que poseo son imágenes de todos los mundos que visité, y en cada prenda un amor. Pero, la percepción necesita colaboración cuando toda la casa huele a memoria, y yo soy solo. Soy ese momento de soledad, esa forma única que muta y decrece o crece, según los recuerdos, con todas mis historias a cuestas. Iniciándome, a cada momento, en una cascada de pensamientos sin saber adónde llegaré. Incapaz de extraer conclusiones sobre ese resbaladizo terreno; los olvidos. Atmósferas separadas pero inmediatas que, a veces, te impiden respirar. Pobre corazón mío, preñado de matices e imperfecciones, embobado delante del escaparate de su propia vida.
Yo quise lo sorprendente, lo peregrino, examinar de cerca y tocar con mis propias manos lo que estaba a punto de nacer. Lo gozosamente tangible a los ojos del amor. Ese gesto, que te indica cuando surgen las ideas, ideas que te llevan a conceptualizar cualquier ideología. Una ventana a todos los tiempos, a otros mundos jamás visitados, aún por descubrir. La creatividad se ofrece, te hace caer en las tentaciones, te hace descubrir que la abundancia del mundo son las carencias, y también, te mata.
Hay lugares en los que en ese mismo momento de nuestra noche invernal y anticipada hace sol y no existe el frío. Lugares que te permiten encontrar, no lo que ibas buscando, si no ese regalo que pertenece a la casualidad. Lo que te abre la perspectiva de aquello con lo que no contabas.
Sensual incertidumbre, materia de mi alma.

Juan Antonio

domingo, abril 19, 2009

Que te quiero con toda mi alma..

Querer hasta la locura si hiciera falta. Aquí me tienes entregado a este recuerdo que me indica que no existe realidad alternativa. Intentando comprender y aceptar, en mi interior, las razones del más cruel de mis fracasos; te perdí. Sólo yo lo sigo sabiendo, que te quiero, aún, con toda mi alma.
Se nubla la tarde, y que ya no soñamos juntos -me dicen las sombras-. Se estremece el corazón, si yo pudiera tenerte aquí conmigo, si yo pudiera eliminar, derrotar las distancias. Esto de amar uno solo, duele, como de un dolor de muelas en el corazón. Ya no me piensas, ni me oyes, pero, un día lo sabrás, que yo tu amor por nada cambié ni cambiaré. Una sonrisa y me doy por satisfecho. Ese sonido exacto que contenía nuestro tiempo común, hoy notas a merced del caos de los vientos. Hoy día; silencios.
Que te quiero, aún, sólo lo sabe el cielo y yo. Si yo pudiera volver a estar contigo, si yo pudiera. Lo sé, dimití de "nosotros", las cosas de la vida son así. Aunque te siga queriendo como el primer día de amor. Midiendo a diario la distancia que de ti me separa.
Aquí me tienes en unos segundos de descanso, permitiéndome tu recuerdo, aunque duela. Ahora, ahora que ya toda mi vida se esfumó y me pierdo en los laberintos de mis noches. No lo sabes, nunca lo supiste, y pienso, ahora, que nunca te importó. Pero, quiero que lo sepas; que nadie, absolutamente nadie, en este mundo, te quiso y te querrá como yo.
Amar hasta el olvido si hicera falta, hasta la renuncia del propio "yo". Y lo único que sé ahora es que yo te necesité...porque te amé y te amo.

Juan Antonio

"¡La Máquina existe!"

S.O.S., Mensaje al comandante de los siete universos conocidos.

La máquina sigue inexorablemente su curso. El problema que detecto (es urgente), no es que se olvidara de la parte humana del mundo, si no que sabe bien cuál es su propósito. Por lo tanto, la máquina se autodestruirá y con ella todos, tarde o temprano. Y nos quedará, como siempre, la naturaleza, que por sí misma se regenera, expresándose de la forma más conveniente, para ella misma, está claro. Y además sin fijación de tiempo.
Deberíamos procurar que el proceso de deterioro último fuera lo menos doloroso para la sociedad ( en caso de no poder pararlo) en todos los continentes conocidos. El planeta Tierra debería tener otra oportunidad en cuanto a sus habitantes se refiere. No sólo salvar a una minoría selecta, sino a todos los seres humanos. Pudiera ser a través de los sentimientos y los valores, basados en unos principios comunes a todos.
No creo que se necesiten soluciones drásticas, como antaño, meteoritos, diluvios, ni lo que hubo que hacer en Sodoma y Gomorra ( por muy diferente que fuera). Debemos confundir a la máquina, destruirla, si podemos, de una vez por todas. Y permitid que "los contrarios" se vuelvan a encontrar.
Desde el sedentarismo ( Mesolítico) decubrinos que el hombre evoluciona de manera unipersonal, en casi todos sus entornos conocidos. Las emociones son un hecho, al igual que las tribus. Y una tradición coherente y con devenir sería una influencia más que poderosa y notable. Darwin fijó el mundo animal pero no al hombre, producto de estos miles y miles de millones de años terrestres.
Sin parar el mundo debemos pensar en cómo cambiar el sistema, reforzar un Estado de derecho global, que pobreza, desigualdad, y demás penurias, desaparezcan, donde el hombre regrese a sus raíces, a su toma de conciencia de hiperbóreo.
El hombre se guiará siempre por su lado de luz, las tinieblas jamás prevalecerán.

Juan Antonio .": -=://_:

P.D. Se necesitan urgentemente más ángeles de luz.

miércoles, abril 15, 2009

Mis tiempos y mi paciencia...

"Hay que vivir como se piensa, si no se acaba por pensar como se ha vivido".

Debo aprender a mirar de un nuevo modo. Aprender a confiar de un nuevo modo. Aprender a vivir continuamente. Aprender a mirar como si el mundo se estuviera haciendo. Nunca cederé. Nunca. Simplemente me gusta mi trasnochado corazón, mi tozuda locura. Simplemente. Me gusta ser así. Mi reserva natural; el conocimiento. Pasen, pasen de largo, es peligrosa esta reserva; vivir como se piensa. Sabiduría, ¿dónde estás? Ya no te siento. Todo se borró. Tiempo atrás, vida atrás, me recogí en mi propia sangre, y aniñé mi esperanza para crear un futuro. Habito un paisaje solo, yo, mi causa y destino. No, no pienso explicar el deterioro de la carne, ni del mundo, mi mundo, pero sí el perpetuo movimiento del pensamiento. Yo no me aparté de nada, me apartaron; "usos de vida". No quiero seguir huyendo, cuando lo hice, vinieron tras de mi las mismas sombras. Necesito una nueva manera de concebir el mundo. ¿Qué podemos o somos capaces de poseer plenamente?
"El tiempo no es nada si en él no ocurre nada". Cómo me gustaría dar congruencia a los misterios de mi vida, regresar a la razón de amor y amar. La vida disminuye con el tiempo, el mismo amor que tuve ya es otra clase de amor, y en este devenir voy dejando de ser yo mismo a cada instante. Pero, no me abandones paciencia, tú no me abandones. El amor y la vida demandan urgencias, sumergen sus razones de amor en la prisa del tiempo. Era mi tierra africana la que me aguzaba mi deseo por la vida y por lo vivo. Aunque, estoy de acuerdo, deben existir temas más urgentes. ¿Darlo todo por nada? Necesito un diccionario que explique todo lo que experimenté hasta hoy día. Para poder ser, respirar, vivir, comunicar lo que el tiempo y el espacio que me ha tocado en suerte me depara. Qué será lo que divide el tiempo interior del exterior de uno mismo. Nunca alcancé el amor, ahora lo sé, ¿cuándo llega mi amnistía?
No existió mingún proyecto previo, salté al vacío. Como el que intenta cruzar un precipicio en dos pasos. Entré donde no supe y me quedé no sabiendo. Desde donde apenas si me conozco, logro vislumbrar, de nuevo, la constancia, la voluntad de hierro que se niegan la derrota. Pero, no queda sino tiempo, tiempo. No queda tiempo. Queda todo el tiempo. Sin embargo, el hombre que sabe que cruza solo su camino, sabe que cada movimiento genera repercusión y ecos. Porque sabe que el final le contiene, que el fin le contiene, que el fin le corresponde, le disminuye y grava. Este hombre desmordaza su boca, aspira aire y mira, ¿al cielo? A veces, también llora. Pero nunca se detiene en su camino. Sinceramente, ¿me habré equiocado de mundo? Yo que tan sólo quise ser pastor de algas, de peces y corales.
"Ese soñar caminos de la tarde...sin saber adónde el camino me habría de llevar, por esas sendas olcultas que ya no tienen retorno". No sé si la gente se busca y si al final se encuentra, no lo sé, pero yo lo sigo intentando. Me preocupa esta quietud, la que me hace olvidar todos los nombres. Cortinas rosadas alumbran mis ventanas, y el horizonte es rojo...nace la noche.

Juan Antonio

P.D.
"Te tuve en mis brazos.
tal vez te quería,
querer es fácil,
legítimo,
suave".

lunes, abril 13, 2009

Irse, con los poemas...

Cae la noche con frío de otro cielo. Qué lejos ya de ti. Hoy me siento más solo que otros días. Hay algo en el espacio que huele a ternura. Las puertas de la casa están cerradas y tu amor me sigue a todos sitios. ¿Acaso estoy soñando todavía? Me miento de nuevo, lo sé, para nacerme otro. Cuántos caminos de ausencias, ahora, cuánta fiebre en este andar. Yo que sólo quería juntar mis manos con otras manos, unir mi rostro con otro rostro. Nunca matar un deseo, no morir antes de vivir.
Quiero una canción nueva para este camino, un canto rotundo sobre el inmenso e incierto devenir. Noto que me abandono, he debido perder el poema que nos unía, no consigo encontrarlo.
Pero, no quiero irme aún, a menos que me vacíen la memoria de palabras. Los sueños no despiertan y pronto amanecerá. Me voy sin escucharte, ni una palabra tatuada por aquellos nuestros tiempos. Te conocí como mujer, apenas algo, carne desnuda, sola, desarmada. Te conocí y aún no eras. Y me ataste a tu cintura. ¿sabes? Ayer me bañé en la mar, pero, sigo sin ser agua. Intenté frotar mi piel con una estrella: ni una chispa. No sé qué va a pasar cuando la noche acabe. Cómo podría unirme a los miedos. Por favor, envíame una carta, aunque se pierda. O mejor, envíame aire, sin cauces, aire suelto. Necesito un beso en esta pasión de mentiras que aún me mantiene en el sueño.
¡Necesito hablar! Reconstruir la vida. Usar las palabras para poder tocar y saber que existo. Escribir tu nombre en un libro. Recordar tus pasos en la arena mientras me oculto en las sombras. Besaré tus labios, como el viento besa las hojas, e intentaré conocer todos tus misterios. ¿Cómo se habita un nombre? Quiero escribir con tu forma yo que busco por el agua escribirte, para volver a la profundidad de mis silencios. Si yo pudiera morirme en tus brazos. Quemé la tierra, asolé mi corazón, ya no arranco raíces. De espalda, al fin, de todo.
Me han dicho que existe un túnel hacia el que van las horas. Me propongo descubrirlo. Sendero hasta la fe por las minas del mundo.

Juan Antonio

P.D. "El hombre a quien el dolor no educó siempre será un niño".
El hombre que nunca amó nunca supo de la vida.

domingo, abril 12, 2009

La jungla que nos habita...

En esta jungla que habito me cuesta reconocer alguien de mi misma especie. La única intención con la que escribo no es ni más ni menos que comprender lo que me pasa. Si es que me pasa algo aparte de las dificultades que conlleva la vida. Pues, como decía Nietzsche: "los obstáculos en mi camino se convirtieron en mi camino". Dicen que el perdón es la antesala del olvido, pero yo no quiero olvidarme. ¿Quién, hoy en día, estaría dispuesto a saldar cuentas con su pasado? Me cuesta, y bastante, creer o aceptar esto que llaman "mundo real". A quién le puede interesar un universo coherente y compacto. Debemos pensar más allá de la lógica y el sentido común, aprender qué son los sentimientos. A pesar que ciertos sentimientos sólo consigamos aislarlos en las lejanías, suspendidos en un tiempo que jamás existió, inventado o que tan sólo soñamos.
El misterio de la invención poética me enseñó que existe otro tipo de creatividad aparte del silencio. Aprender a mirar aquellas cosas en las que nadie repara aunque estén a la vista de todos. Cómo atrapar chispas de ingenio. Cómo eludir los tiempos vacíos. ¿Eres acaso o eres quimera? Debemos aceptarlo, es imposible dar marcha atrás. Los rebeldes, ante el inaplazable envejecer no son más que los que no consiguen apearse del tren, en marcha, de sus debilidades. ¿Quién no las tiene? Como decía Montaigne; "quien enseña a los hombres a morir les enseña a vivir". No te sometas nunca a la ira, es el inicio para parecerte a aquellos que intentan la salvación a través de todas las excusas posibles, los que no entienden de principios ni valores, los del egotismo sin límites.
La resonancia quimérica de mis sueños flota en el techo, ya amarillo, de mi habitación. En mis silencios unos pasos resuenan, sobre los adoquines de mi corazón, pero, ya nada ni nadie jadea. Quien me amputó la ilusión del amor sabía lo que hacía. No, no lo hagas, nunca me invites a reflexionar (sobre nosotros), ámame o vete. Sólo quiero que el día de mi entierro todos llamen para decir; "discúlpame, no podré ir, sigo intentando la juventud". Y entonces comprenderé que ya no necesito enamorarme nunca más.

Juan Antonio

P.D. Cuando dejes de saber quién eres, llámame.

sábado, abril 11, 2009

¿ Lo recuerdas, amor?

Desde este lugar que habito, ahora, qué distinto es todo. Recuerdas cuando nos prometíamos amor eterno, ¿lo recuerdas? ¡Qué de promesas preñaron aquellos nuestros momentos! Dibujabas un futuro que me incluía, y yo que me dejaba llevar en esa ilusión tuya y luego mía. Cruzamos, juntos, desiertos, sufrimos tempestades, pero, íbamos cogidos de la mano, apoyándonos el uno en el otro, codo con codo, superando todas las barreras. ¿Recuerdas, amor, cuando nos soñábamos en el final de todos los tiempos?
El amor es así, cuando se inicia, se promete eterno. Pero el amor se necesita sincero y con defensas. Se alimenta de amor, ¡recíproco!, Así se quiere. No se trata de renunciar a nada, se trata de conseguir perdurar, el uno en el otro y viceversa.
Me pregunté; "¿Cómo encajar tanto amor en una realiad tan adversa?" Me dibujaste tantos paisajes, ¡qué de colores! Intenta, ahora, recordar conmigo cada beso que nos dimos, cada caricia, cada silencio, cada espera, aquellos gestos humedecidos en las esperanzas de una eternidad que nos uniera para siempre. Un mundo exento de palabras. Por únicas palabras el sonido de esos corazones que latían, unidos, como un sólo músculo. Lo recuerdo bien, existía sabernos, tenernos, descubrir a cada paso lo que queríamos, torpes de nosotros, como niños, lo disimulábamos abrazándonos a diario.
¿Recuerdas, amor, la última vez que nos dijimos; "te quiero"? Sí, se inició el amor, así como murió, sin saber decirnos adiós. Pasaron los días y esperaba alguna señal, de algo que ahora ya no sé si realmente existió. ¿Tú lo recuerdas, amor? ¿Lo recuerdas?
¡Qué extrañas son las cosas del corazón! Saber que una vez hubo amor y no recordar más que esa sensación, sin saber ya a quién amaste. Yo soñé una vez, de niño, el amor correspondido y su felicidad.

Juan Antonio

P.D. A todos aquellos que una vez amaron.

sábado, abril 04, 2009

El día que me quise morir..

El día dejó de ser libre y se me adelantaba el pensamiento desde lo que quedaba de mi ser. Recordé mis "ayeres"; playas de pasión, pero la tierra ya no era de nadie. Nada había en mí, mira memoria, mira, una vez fuiste tú. ¡Qué inútil alegría! Ser y no servir. Y lo sabes, sabes que no existe regreso alguno, a parte alguna. Todo sucedía en el oleaje de la nada, en el paisaje de saberte soledoso y solo. Mi ser se negaba cualquier realidad a menos que fuera la última despedida, como una hoja vieja y muerta a merced de los vientos. Y a mí que me contaron que existe (supongo) un cielo azul y visible para todos. Cómo me gustaría dominar el olvido, ése mismo que nos lleva a la otra orilla. Llegaba una paz extraña, una resignación trágica, un conformismo fatídico que al mismo tiempo me hacía recordar todos mis esfuerzos, ahora ya, desmentidos.
Fue cuando por primera vez oí cantar a mi alma. No eres de aquí, no. Procedes de vientos desérticos, de los tiempos ícaros, de donde forjan esperanzas con base en las precariedades, esperanzas que llevan a los lugares más remotos de todos los universos conocidos del pensamiento. De donde brotan, puros, sentimientos sanos y futuros en aras de un mundo mejor. Mi alma, inquieta, temblaba y me seguía hablando. Eres todos los pasados infinitos, eres el que viaja entre las estrellas. Siempre en la línea, punto de inflexión, que divide azar y destino, eres la humanidad. Vienes de antes de todos los tiempos, habiendo perdido tu espacio en un paraíso olvidado, decidieron la velocidad eterna, sin presente, para todos nosotros. Perteneces a los que buscan desesperadamente, sin saberlo la mayoría, "tierra firme", donde un día, todos, podamos descansar.
En ese preciso momento el día se despejó y volvió a ser libre, dispersándose en todas las realidades: todos mis tiempos hasta hoy. Me indicaba el día que debía encontrar mi propia realidad. Que Dios aprieta pero no ahoga, que todos los caminos empiezan por uno mismo. Que sólo de uno mismo depende la vida, aunque sea lo único que tengas, a ti mismo. En paz y respeto con tu propio "yo". Que los amaneceres seguirán hasta el fin de todos los mundos.
¿Quién puede decir su propia vida? ¿Soy yo el que habla? Todos merecemos la dignidad ante la vida y la muerte. Unas gotas de lluvia, de pronto, golpean mi ventana, es la vida, mi vida, que de nuevo me llamaba, y tímidamente abrí la ventana. Y respiré, profundamente, respiré de nuevo la vida. Y el mar de mis ojos se limpió con las aguas del cielo.

Juan Antonio

P.D.
"¡Huye de mí o quédate a amarme
cuado por fin me he perdido!

ecoestadistica.com