La conquista de la ubicuidad
A la conquista de la ubicuidad…
“Nosotros los efímeros…”
Qué soporta las paredes donde la ubicuidad de la vida se sostiene. Qué lugar físico o mental hace posible el tiempo que va del principio al final. Quién soy que siempre ando buscándome. Qué habrá más allá de las variables lógicas e ilógicas de la razón. Ya no recuerdo en qué momento dejé de ser nómada.
Cada vez que me alejo de mí mismo el desconcierto me abruma. Como si viajara en el túnel del tiempo más allá de la velocidad de la luz. Como si regresara al origen, no sé qué origen. Quién me habrá invitado a este ciclo. Cómo escapar de él, o cómo cruzar lo antes posible.
La única razón de ser; estamos de paso. El viaje es de ida. Y el único requisito de salida es no recordar nada. Nacer al ciclo vírgenes de memoria. Todo es influenciable, todo se hereda, no cabe la menos duda. Pero la mente, limitada o no, es vida, vida en sí misma.
Somos los efímeros atrapados en un tiempo prestado. Somos el que se observa en el transcurso del viaje. Viaje vital para futuras opciones, futuro de eternidad. Las respuestas son las preguntas del camino. Camino de la vida.
Somos la búsqueda de no sé qué verdad. Y yo no soy más que el rebelde de un tiempo que jamás comprendí. Tal vez precursor del devenir. Pero de todas maneras, y ya que estamos aquí, no nos queda otra que vivir…
Peatón


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