Una imagen, demasiados espejos...
Una imagen, demasiados espejos.
Qué distancia existe entre mi realidad y las ilusiones de mis sueños. Entre la tristeza y ese lugar que es donde más me quiero.
Se me amontonan los sentimientos. Nunca fueron eternos. Pero sí preñados todos de historias. El que se dedica a liquidar las conciencias no pudo conmigo. Aunque fui consciente de que el barco se hundía, jamás abandoné, ¡nunca! El cofre de mis sueños. Mi único soporte ideológico. Y te aseguro que la vida se encargó, día tras día, de impedirme dormir en la misma cama que mis sueños.
Agua entre las manos y los blancos y los negros que me impedían ver los grises. Una vuelta más de tuerca y me hubiera roto. Pero en mi vida siempre han tenido más prestigio las dichas que las desdichas. Sirviéndome de aquellos senderos que otros recorrieron; los sueños de una vida en libertad. A la búsqueda de la casa de los encuentros.
“La realidad es una cosa lejana que se acerca con infinita lentitud al que tiene paciencia”. Y aunque las respuestas nunca lleguen, por lo menos te sabes en el buen camino. No pierdas nunca la capacidad de “hacer amigos”. Basta con ser auténtico y discreto. Y que tu individualidad sea dialogante. No caer en el cinismo ni en el silencio, y apostar por la conciencia como espacio entre la intimidad y los vínculos colectivos.
Mi mundo afectivo siempre se me mostró a través de las miradas y del pensamiento. Torpe de mí intentando ocultar mi mundo. Mi mundo infantil que me delataba. Qué pronto comprendí que el mundo ha de ganárselo uno. Que todo en la vida te empuja para que te sientas mayor. Tal ver por eso nunca me pesó el tiempo pero sí las miradas.
Padezco cierto estupor ante este nuevo universo en construcción. Pero, quién no ha sufrido, alguna vez, el silencio de la ausencia. Y aunque hoy sólo sea un hombre fragmentado que ha descubierto el envés de los mitos y la fragilidad de los consuelos, yo jamás di con mis alas en el suelo. Y es que yo, y desde muy pequeñito, aprendí a volar (y valorar) a través del pensamiento tradicional.
Hoy, yo soy la imagen que regresa de los espejos…
Peatón
P.D.”Quienes pretenden liberarse del lastre humano no ascienden al escalón de los ángeles, sino que descienden al de las bestias”. (M.)


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