Érase una vez, en un futuro no muy lejano...
Por fin descubro cómo caminar en estos senderos de lo que llaman “la vida”. Soy yo, el resto no es más que puro decorado. Qué razón tenía el que dijo que la vida es puro teatro. Soy yo y mi isla, este cuerpo de corta vida, vehículo de mis pensamientos y un corazón que no entiendo. Soy yo, y lo que me echen encima. ¡Que se jodan las formas! Qué difícil es vivir al amparo de lo que no se quiere.
Hoy, y además por decreto, me declaro del bando de los pobres. Aunque he de reconocer que habré de comprarme un diccionario para entender la acepción “pobre”. De los otros, los del otro bando, los ricos, ni me hables. Esos vinieron para joder a ricos y pobres y a todo aquel que se les ponga por delante. Qué bien se lo pasan jodiendo como ricos y sin pensar que algún día que otro morirán como pobres. Los depredadores de cualquier sentimiento asociado al afecto.
Como aspirante a pobre ya lo soy (entiéndase lo que se quiera) intentaré vivir como tal. Es decir seré un pobre legalizado y autorizado. Así que si me preguntasen ¿usted qué es? “yo soy pobre” –respondería- Imagino que eso debe dar personalidad y en cierta medida mucha libertad; decir qué eres en realidad. Así que mañana mismo llamo al ayuntamiento y que me den el manual del pobre. Y sobre todo que me digan cómo y dónde viven los pobres. He de ubicarme, claro está.
Estoy ya en mañana y la confusión es enorme. La primera pregunta del ayuntamiento me dejó perplejo; “¿qué tipo de pobre es usted?” ¡ la hemos liado! Sin en el manual, qué contesto.. Según la autoridad que define a los pobres, no todos lo pobres con iguales. Los hay que aspiran a ser ricos, los hay que aspiran a quedarse como están y otros que por nada del mundo quieren llegar a ser mendigos. Los hay altos, bajos, gordos, estrechos, calvos, peludos, blancos, negros, indios, religiosos, ateos, agnósticos, (no tocaremos la parte sexual, es común a pobres y a ricos). Existen pobres que incluso llegan a pensar que los ricos son necesarios, como un mal menor. Otros, según el cotilleo de la chica del ayuntamiento, son ricos escondidos entre los pobres. “quiere usted ser rico con apariencia de pobre”, ¡qué barbaridad!
Como comprenderás, mi decisión de definirme como pobre empezó a minarse de dudas. Yo que llevaba toda la semana sin afeitarme, una camisa del año pasado, y zapatillas “El Gorila, nada más”, ¿qué hago ahora? ¡dios mío! ¿qué hago?
Busqué en internet, por si hubiera alguna ONG, como “pobres sin fronteras” o algo así. No encontré nada. Salvo una ONG con connotaciones sexuales; “pobre gays unidos sin fronteras, nos la metes por donde tú quieras” Y claro está a mis edades ¡Ni pensarlo! Con la pamela que me regaló un amigo perverso tuve más que suficiente, Pero, ¡ni hablar! ¡Mi recto es insobornable! Como dice Woody. Te imaginas a un pobre y encima con el culo partido, quita, quita…
Lo que más raro encontré fue unos pobres que pertenecían a una secta extrañísima; “secta la hipoteca”, lo deseché, los fundamentalismos no me van. O “hipotecados pobremente”, aquí ya ni quise matizar. Intenté, a través de un estudio conceptual de los ricos, llegar a la realidad del pobre. Iluso de mí, un poco más y el concepto “rico” casi me devora. Son insaciables, siempre quieren más y más, lo devoran todo.
Mi decisión iba tomando forma de derrota por momentos. Sobre todo cuando me enteré que sólo el pobre va a la guerra. Y lo más curioso, para matar y matarse con otros pobres. Se necesita ser pobre de espíritu para hacer eso. Que todas la calamidades del mundo, naturales o no, las que sean, sólo existen en el área de los pobres, en un 99,99%. Que un pobre puede creer en dios siempre y cuando se someta a una de las empresas religiosas existentes. Es decir, que un pobre no puede creer en dios por su cuenta, no, no. Y si un pobre decide ser rico, la dicotomía está servida; o robas o inviertes en la suerte. Y esto si que debe ser un tormento; “querer ser rico sabiéndote pobre y no morir en el intento”.
El pobre tiene derecho a ser sabio siempre y cuando sus ideas las apliquen los ricos. El pobre que nace pobre debe asumir su condición. El pobre que por matrimonio (¡el braguetazo!) llega a ser rico deberá eterno agradecimiento a la parte contraria, dícese la familia de la chica rica con la que contrajo matrimonio. Si a un pobre le visita la muerte debe aceptarla dignamente, nacerán otros. Y no debe intentar alargar su existencia, ni a través del Insalud y muchísimo menos de clínicas privadas. Esas cuestiones pertenecen a los ricos. No hay nada más digno para un pobre como morir orgullosamente pobre. El orgullo de ser orgulloso.
Obviamente desistí en mi intento, rectifiqué mi decisión. Vivir, como se pueda, en esa tierra entre ricos y pobres, pues, tampoco está tan mal. Los ricos comentan; ¡qué ingenioso es! Fue uno de los nuestros pero las virtudes lo asfixiaron, lo consumieron, un empacho de verdad lo alejó de nosotros. No se puede ser rico y sincero a la vez. Los pobres, más crueles te increpan; ¡nunca llegará a ser uno de los nuestros! Con esos aires de delirio y esa apariencia de solidaridad, la sinceridad lo mata, está visto. Es sólo un revolucionario más. Exige la igualdad, deberíamos denunciarlo.
Peatón
P.D. El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria.
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