martes, marzo 23, 2010

´´Culpa es de mi destino, que no de mi intención´´

He atravesado todas las cortinas de mis tiempos, ahora no queda sino la espera. Y, sin embargo, qué fácil sería regresar a la vida. Me siento como ese brujo torpe que nunca supo encontrar su momento mágico. La ingenuidad nunca será una excusa y mucho menos una virtud salvadora. Ya perdí medio siglo entre puertos que no daban a mar alguno. Yo que sí pensé en algo inspirado o mágico mientras las realidades se me ensanchaban a diario. Cuántas veces mi inquietud crecía frente a lo aún no aprendido. No me habita el desconsuelo, pero sí, como un castigo, todo el tiempo perdido. Queda tanto por aprender, por comprender, por saber; “Se me hiere la calma en la garganta.”
Creo que perdí la mirada, allá a lo lejos, en una enorme tormenta llena de ecos. Y en esta orilla ése aire ya no da en la cara. Ser como soy es lo que me incita a escribir sobre la arena que habito, sabiendo que será la única huella que deje. Me lo digo a diario; “no pierdas el sentido del humor”. Pero, a veces, también echa a volar, con mis amigas las gaviotas, entonces me propongo un ensayo nuevo; “Hasta cuándo dura resistir?”
En mi infancia las estaciones se sucedían en las fechas establecidas. Hoy ya no es así, intuyo que Cronos anda enfadado. Yo que por mi condición de virgo siempre fuí tan estructurado, también aprendí a amar el caos. Alguien debe estar cansado de sognarnos (rever) de ahí la locura que impregna el planeta. No entiendo cómo se me ocurre pensar estas cosas, estando como estoy, en el laberinto de los imposibles olvidos. Todo se superpone, se mezcla, se arma, se erige, para entregarnos a la noche más oscura. Incluso las sombras despiertan. Será esto el club de los poetas malditos? A cuántos exámenes más habré de enfrentarme?
Dolor, placer y la obligación de contar, de contarlo todo. Lo consciente e inconsciente de la humanidad, y un faro que apenas si ilumina. Adónde marcharon los iniciados, adónde los poetas? “Ora pro nobis” Dama de la Noche para que nos devuelvan el día. La vida y la muerte en lucha constante, y yo, pobre cronista de un mundo que jamás comprendí a menos que fuera a través del amor y de la belleza.
He agotado mi tiempo? Viví mi vida entrando y saliendo de las responsabilidades adquiridas, de espaldas a mi mundo de ficción. No, no me quejo, en este apartado el silencio es más que gratificante y de agradecimiento. Encerrado en mí mismo, inmerso en el misterio de no saber a quién y para qué esribo..porqué cuento estas cosas? Siendo mi pensamiento el prisionero de mi alma, moviéndome entre dudas y vacilaciones, en torno al enigma de la humanidad, de su más pura esencia. Cada lugar visitado requirió una respuesta a mis conclusiones; “No soy de aquí”
Tal vez nadie sea de “aquí”, tal vez sólo estemos de paso jugando a ser eternos. O como decía mi padre; Que todos necesitábamos reencarnarnos alguna vez en un árbol, en esta loca y divina noria que llamamos tiempo, árbol que nos permita aprender el secreto de la lentitud de los tiempos. Nuestro propio “tempus”.
El poeta en su viaje más largo y sin destino, a merced de los vientos...

Juan Antonio

P.D. El error no es mirar de esta u otra manera
El error es no saber mirar
Para aprender a detenerte...

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