Cosillas mías....(2010)
Cómo se aprende a estar a solas? Creo que nunca. En fin, que me dejen como siempre, volar por la palabra, libre. Ceo que fui valiente e intempestivo.
Dice Byron; 'El gran objeto de la vida es la sensación. Sentir que existimos, aunque sea en el dolor. Es este vacío insaciable el que nos empuja al juego, a la guerra, a los viajes, a todo tipo de actividades desordenadas, pero intensamente sentidas, cuyo atractivo principal es la agitación inseparable de su realización".
Puede que esto no sea más que una invocación a la recuperación de la libertad sofocada duante la infancia. Esas regresiones que nos impiden realizarnos. Reconozco que mis ansias de vida ya no siguen tan intactas, que escribo sobre todo, menos sobre lo que me está pasando. Tal vez intentando la huida hacia ya no sé qué lugar.
En cada circunstancia vivida y finiquitada, tanto al final como al principio, podría haceme la siguiente pregunta; Dónde estuve hace un instante? Y es entonces, sólo entonces cuando la palabra necesita convertirse en voz, aunque inmediatamente después, la voz se traduzca en un fino silencio.
“Son las palabras más silenciosas las que traen la tempestad. Son los pensamientos que caminan con pies de paloma los que mueven el mundo.”
Al destino se le nombra ahí donde ni se le ve ni se le oye siquiera venir ( esto sí puede decirse), allí donde está ausente, salvo su nombre. En mis vuelos por la vida, no sentí la resistencia del aire, e imaginé que volaría todavía mejor en el vacío. Creo que no me equivoqué, pero olvidé la brújula, la de los vientos, y acabé desnortado. Cierto es que jamás perdí mi sentido sobre el bien y el mal, y eso me salvó de mí mismo. No se puede estar demasiado tiempo en un piadoso olvido sin poderlo evitar. Descansé en cada isla que me otorgó un rayo de afecto, ahí descubrí los cantos de sirenas de mi homérico Ulises. Viví amores que me nutrieron y otros simplemente se destruyeron.
Cualquier relato sobre una vida sería un relato excepcional. Aunque hoy se trate de la mía, mi vida. Conviene evitar falacias no son convenientes. Sí puedo decir que cada persona que llegué a conocer, en cada una de ellas, descubrí un episodio de la historia universal. La humanidad, no me atrevo a decir “la masa”, se rige, hoy en día, por una máxima; “Es lo que hay.” Y sólo se estremece si a través de cualquier catástrofe, natural o no, piensa; “Cuidado, nos puede pasar a nosotros!” Cuando la situación se les hace tan insoportable, es cuando hacen cuanto está en sus manos para olvidarlo. Claro que también consuela, entonces, saber que estamos de paso. ( por la vida, claro está). Qué sensación más dolorosa, vivir sabiendo que perdiste hace mucho tiempo tu vida. Dura tanto una vida? Por muy lejos que nos lo planteen, la gente sigue muriendo de hambre.
(“En estos instantes el mal goza de un elevado prestigio, lo que acaba traduciéndose en elevada cosecha de vocaciones.” Desistí de ser malo ( desde la infancia), lleva muchísimo trabajo. Calculan, cuentan, pesan,, sopesan y a la postre no saben si vale la pena la inversión)
Insatisfechos “per se”. Me bastó con aprender, folios blancos, lápices y libros, poder escribir lo que realmente sentí y siento. El deporte fue una de mis buenas razones, y mis trabajos, el día a día.
La vida puede ser un misterio, imprevisible, pero nunca un capricho. Aprender es otra cosa, y son muy pocos los que sinceramente quieren hacerlo, y si saben, simplemente callan. Sugiero con urgencia la aportación de nuevas miradas, basadas en lo que somos y no en lo que tenemos. Estar y ser en y con el mundo. Estar alerta, no cometer los mismos errores. Agradecer el tiempo que se nos ha otorgado, aprovecharlo, y a pesar de nuestras limitaciones, crear y ceder un tiempo mejor a las generaciones futuras.
“Ni siquiera han ahorcado a quienes no sabían aprovechar la vida.” (Appollinaire)
Desde estos paisajes de mis interiores, con estas descripciones idealizadas por la memoria, por fin empiezo a comprenderlo todo desde un nuevo punto de vista; c,est la vie!
A veces me canso de ser hombre, valiente e intempestivo, comprensivo. Por mucho que se empegnen otros en convertirme en un; “no te quejes.” Y eso que fui lo suficientemente permisivo para aceptar que todo tiene más de una respuesta.
Me voy, me voy de nuevo, me llaman los mares, los vientos, desiertos y mis adoradas orillas, caminos infinitos y distantes.
Dónde estará la Ilusión Perdida? La recuperaremos algún día? Qué me intenta decir mi deterioro?
Juan Antonio
P.D. Sólo queda sumirse y no saber?


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