¿Qué camino tomo para volver a África?
No te dejes impresionar y mucho menos engañar, no lo hagas, aunque la vida vaya en serio. Valorando aquello en lo que crees por encima de todo. La esencia de tu vida. No, no te rindas, no dejes que te tatúen con el código de barras; “incluido”. Es tu libertad tu pensamiento. Lo que lleves en tu maleta, puede que sea poco, pero quién mesura la autenticidad. Si es que aún saben que existe. Dicen que la ilusión no es más que un concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos. Y yo te digo que no hay nada en este mundo que valga la pena si no se hace con entusiasmo. Y menos aún, tu vida. Dale a tu vida la ilusión que siempre soñaste, embárcate en las naves del arco iris y vuela. Quién te detiene, sigue, sigue volando, soñando, ilusionándote, sigue siendo ese niño o niña que siempre fuiste.
Una pasión, un proyecto, objetivos, medios mentales a tu alcance para conseguirlo, ¡dale a tu vida sentido! Cabalga por las crestas de tu día a día, el día se hizo para el hombre y no al revés. Tus pasos, tu manera de caminar, música viva tu pensamiento y tus acciones el reflejo de eso que llaman corazón. No hay más ficción que todo lo que nos han echado encima desde el neolítico. Somos nómadas, eres el héroe de tus silencios, despega. Hagas lo que hagas, incluso si haces lo que no deseas, cámbialo, pero que no te arrebaten tu integridad, tu sonrisa, tu esperanza que todo puede ser mejor, que todo va a ser mejor. Dale a tu calidad imaginaria el respeto que se merece. No son las cosas, no, no lo son, es el sentido que le demos en cada momento, las cosas no pueden tener sentido en sí mismas, y si es así, aprende a mirarlas.
No te dejes abatir por la nave del “tengo que volver a ser “yo”, ¿yo? ¿Qué yo? Existió alguna vez ese “yo”, no, no me lo creo, pero sí existió lo que querías ser y has postergado durante todos estos años; tu tiempo. Cuánta gente se deja llevar por un espejismo de optimismo; “ahora que las cosas me van medianamente bien, lo último que haría, sería ponerme a pensar. No, no lo pienso hacer.” Aprende, eso sí a valorar las armas que tienes, son tantas esas armas. Piensa bien cuáles son, existen. Te llamen como te llamen o lo que te llamen, es lo mismo, la vida te puso nombre. Aprende a llamarte por tu nombre. ¡Grítalo! Y te oirás.
He recordado los caminos a mi tierra natal, ¡por fin! La amistad, el compromiso con las libertades, la solidaridad, el futuro de que todo es posible, y por eso sé que somos capaces de lo imposible. Y para este viaje no necesito adornos. Con la sencillez y la humildad me bastará. Regreso, no a lo que quería ser, sino al que siempre fui. Mis sueños y yo, compañeros eternos en este viaje que tarde o temprano me llevarán a mi África.
Una vez miré esa línea donde mar y cielo se juntan y soñé. Y pedí un deseo; llévame pensamiento a ese lugar. Y recorrí mundos, universos, recorrí mi tiempo sin encontrar absolutamente nada, y no sólo eso, sino que para mi desgracia perdí aquella mirada, mirada de esperanza, y de ilusiones. Me perdí en los viajes que van a ninguna parte. Pero mi cielo siguió siendo azul, y mi corazón sólo entendía de sentimientos. Y así hoy, puedo volver, al balcón originario de aquella primera mirada, donde de niño me dije, que habrá al otro lado, sin saber que lo más hermoso de mi vida lo tenía justo a mi lado. ¿Por qué nos lo cuentan todo siempre al revés?
Regreso Ítaca, África, mi alma, mi espíritu, mi única piel , regreso a ti, mi mirada...
Peatón


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