viernes, octubre 17, 2008

Agua, chocolate, y un te quiero...

Estoy preso en el torneo de mi conciencia. Seamos optimistas, quién se atreve de nuevo a amar? Cuando tenía yo 10 años me vino a visitar el futuro, y cómo podía yo imaginar que me invitaría a un viaje al pasado que no recordaba. Desde “el hoy” creo que casi todos nacemos predestinados a un devenir, que a pesar nuestro podemos aceptar o no, pero el sino existe.
Le pedí a los cielos y al viento que no me condenaran a ir desolado y pálido a tu encuentro. Me concedieron tu existencia pero al mismo tiempo saber que jamás te tendría. Nunca ,como en ese momento me sentí tan Ulises. Retando al universo y a cualquier Olimpo conocido o no. Pero los cantos de sirenas existen, y los monstruos de las mentiras también. Ya no soy el mismo que conociste, ahora la nieve cubre mis pensamientos. Y mis arrugas son surcos, pruebas de los caminos que hube de atravesar. Mis debilidades emergieron, y mis flaquezas casi me hunden, pero de mis mayores aprendí que la verdad, tarde o temprano flota y me agarré a ese salvavidas. Seguir siendo yo a pesar de las dificultades. Siempre te queda esa mirada azul en el espejo que te permite reconocerte.
“Tú en el alto balcón de tu silencio,yo en la barca sin rumbo de mi daño, los dos perdidos por igual camino, tú esperando mi voz y yo esperando. Esclavo tú del horizonte inútil, encadenada yo de mi pasado. Ni silueta de nave en tu pupila,ni brújula y timón para mis brazos. En pie en el alto barandal marino tú aguardarías mi llegada en vano. Yo habría de llegar sobre la espuma en el amanecer de un día blanco. Pero el alto balcón de tu silencio olvidó la señal para mi barco. Y me perdí en la niebla de tu encuentro-como un pájaro ciego-, por los años.”
Recorrí las calles de mi ciudad, las calles de la agonía, de la soledad y la tristeza. Pero lo peor fue recorrer el camino del recuerdo donde todo me decía; “amor mío, tú no estás”. Según dicen diosito es bueno y se apiada de los pillos, y me sujeté a esa frase, y ángeles terrenales se cruzaron en mi camino. Tranquilo, cuenta con nosotros el dolor irá pasando, tranquilo, no estás solo. Y aprendí cómo la calidad humana es capaz de superar estos acontecimientos y rehacer lo que parece terriblemente destrozado. El amor existe, me dije, lo siento y ahora lo recibo en forma distinta.
Para contarte estas cosas sólo lo puedo hacer a través de lo que me vuelves a dar; tu amistad, tu sonrisa y que tienes a bien volverme a saber y leer. Y no creo que uno reciba lo que da, no, ya no lo creo, pero sí que todo se transforma, que la gota de agua, vuelve al cielo y el viento se le lleva para arrojarla de nuevo. Que contigo fui arco, flecha y diana.
Yo no lo sé, no, si una “diminuta” gota de amor será suficiente, desde las distancias, desde los olvidos, qué de lejanías nos ganamos pretendiéndonos abrazar, ya no lo sé, pero sí sé que el universo, por fin, oye mi sonido, que no es otro que este corazón que te amó, te ama y te amará, como lo manden las fuerzas del cielo o no. Por siempre yo Ulises…contigo…
Diminuta, dime que te he vuelto a encontrar....

Juan Antonio

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