sábado, julio 26, 2008

A destiempo..Un Adiós...

A una persona que jamás existió...

Nunca pensé que algún día escribiría una carta como ésta y mucho menos, a ti. A una persona que jamás existió salvo en mi mente, en mi corazón.Siete años atrás éramos simples desconocidos, unas letras impresas en internet. Recuerdo nuestros primeros días, tus aires arrasadores con la nueva etapa y proyecto en tu vida. Eras tan pesada y yo tan estúpido. ¿Quién me iba a decir que iba a terminar enamorado de ti? Suena tan imposible. Pensé siempre que serías una más. Pero hemos sido felices, a ratos, eso sí…era tan injusto que todo hubiera que terminar así…Pero ya no lo pienso, ahora creo que era justo. Claro que a la larga, ciertas injusticias el cielo les pone nombre, no te preocupes, él lo dirá.
Nuestro amor era igual que las tormentas, efímeros pero intensos, como la pura felicidad, que pasa y nunca se queda. Podríamos haber llegado más lejos, pudimos intentarlo. Pero todo se tuvo que estropear. En mi vida todo tiene que terminar mal siempre… Puedo entender que es el amor y entender que va y viene, que no se puede controlar, que no puedes obligarte a amar, pero, ¿por qué tuvo que pasarnos a nosotros? ¿Tan difícil era amarnos para siempre?
Ahora me es posible sostener esta situación. Ser como dos extraños que nos cruzamos a diario. Mirarte y no poder tenerte ya no duele. Ser como dos desconocidos que quedan en el olvido. Yo ya no sigo enamorado de ti y tú aún sigues sin saber si lo has estado durante todo este tiempo. Claro que sigo enamorado de un persona, letras impresas en una ventanita de internet, que jamás existió. Pero yo sé que me amaste y que yo te amé. Lo sé. Y no entiendo como te atreviste preguntarme si te quise alguna vez. Eres injusta conmigo y contigo, y aún no sé porqué. Claro que tú no buscaste nunca amor..recuerdo aquello de “fue al río…y tal y tal, y blas y blas..el interés” .
Luché por ti con toda mi alma y me entregué, y ni así quisiste ser sincera conmigo. Y aún sabiendo que me mentías, no te dije nada, y seguí amándote…¿por qué? ¿Por qué lo hiciste? Yo lo sabía y tú aún seguías negándote que lo nuestro se había acabado, pero ¿por qué?, ¿por qué jugaste más conmigo? Ya no duele, es pura curiosidad, debió ser el miedo y la timidez por tus complejos, otra razón no encuentro. Comía en las palmas de tus manos y aún así, siempre estábamos, diciéndonos adiós. Sólo dime una cosa; ¿al final de tu camino, crees que encontrarás lo que buscas?
Y que si alguna vez fui injusto contigo, que me perdones. Sólo deseo que mi recuerdo en ti sea el mejor de todos. Sé que no soy perfecto, pero también sé que te amé con toda mi alma y no me merecía éste final. ( No, ya no te amo, y doy gracias a Dios por ello) Claro, que a lo mejor sí..nunca se sabe. No sé como te pude amar con el daño que me estabas haciendo… Cosa que me hizo comprender que el amor es así, a veces pierde, a veces gana. Me despido para saberme de nuevo, para creerme lo que me pasó contigo, ¡aún no me lo creo!
Pero el amor recobró su vida, el amor de siempre, el que anidó en mí antes de ti..Y seguiré creyendo, en el amor, claro está, venga o no...siempre me consolará, porque "querida mía" si se tratase de carne...busqué en el peor de los mercados. Y además de oferta.

Necesitaba esta carta y así lo pienso y así lo escribo..y sí, es cierto, aunque esto sea lo último que te digo.

Juan Antonio

jueves, julio 17, 2008

Locura de ser poeta..

No nos van a romper, ni siquiera a doblegar, no, a los poetas o se les mata o seguimos cantando. Cantamos la vida, sus posibilidades, los caminos del amor, las tristezas, las alegrías, cantamos en definitiva, la posibilidad de un mundo mejor y cómo aceptar el que poseemos. Nosotros los poetas venimos al mundo para darle forma al silencio, a los sonidos, al tiempo, haciendo ver al mundo que la paciencia existe. Y que el dolor es otro vehículo en los momentos efímeros del pensamiento. Tan válido como cualquier otro. El que no ha comprobado el dolor, nunca vivió.
Nos viven, nos desviven, nos encuentran, nos desencuentran. Intentan darnos forma. Nos dicen, nos desdicen. Nos llaman locos al comprobar nuestra visión y cordura delante del mundo. Nos aman en la soledad, nos desaman en sus amores, nos utilizan como herramienta para sus fracasos y victorias, nos olvidan, nos vuelven a recordar, nos descubren en sus momentos difíciles, pero nadie se atreve a pensar, ¿qué quiere un poeta?
Un poeta está condenado a la soledad (de ahí lo de maldito) pues busca la perfección en el sentimiento más poderoso del mundo; el amor. Y no la encuentra, no la quiere encontrar porque sabe de la eternidad, ya estuvo allí. Un poeta ama el amor en cualquier persona, eso sí, en todas. Y qué difícil se le hace la exclusividad en el amor, pues piensa que si la consigue dejará de soñar, de imaginar, de amar. Un poeta busca en lo carnal la llave de todos los secretos; el infinito de la luz ilimitada. Sabiendo que jamás la encontrará. El orgasmo cósmico.
Para un poeta la infancia es su única leal y fiel compañera. Qué difícil alcanzar el mundo de los adultos cuando de tus labios los besos desprenden versos. Abrazar hasta la lágrima existencial de la vida de la persona que abrazas. Besar una boca como si bebieras de su alma. Colores, ritmos, formas, caos y el poeta se desnuda a la vista de todos, intentando el espejo donde todos se puedan ver reflejados. El espejo de la generosidad, de la comprensión, de las verdades y las mentiras.
Si alguna vez en tu vida te cruzas con un poeta, bésale, abrázale, pero nunca te enamores de él. Los poetas son llamas de aquel amor que todos buscan y por eso, a veces, queman. Quiérele y vivirá, olvídale y morirá. Los poetas son para recordar, es su destino; el recuerdo, sólo eso..el recuerdo y nada más…
Un poeta es lo más parecido a un payaso, con máscara de pintura, en el circo de la vida, para que todos puedan reír, para que todos puedan soñar.

Juan Antonio

ecoestadistica.com