martes, enero 30, 2007

El que pasa...

El que pasa…

El encantamiento emocional me anuló por completo. De eso hace mucho tiempo. Pero sigo igual dejándome llevar por esas emociones que satisfacen la pasión. Que te dan la vida. Tal vez en una huida que no contiene origen ni final. Tal vez en la burbuja que te aísla de todos lo demonios de este mundo. Anudando objetos con recuerdos, espacios con momentos. Esta es la incapacidad de un hombre para sentir y su ruta para encontrarse a sí mismo. El hombre que pasa en esa prodigiosa partida de ajedrez contra el tiempo y el espacio.
¿Qué nos obliga a replegarnos sobre nosotros mismos, qué nos empuja de nuevo hacia la vida? Intentar describir el mundo sería como intentar atrapar la luz. Y mientras nadie demuestre lo contrario somos inmortales. “El que viaja mucho se vuelve sabio y el sabio se queda en su casa”. Cuántas casas habitamos a lo largo de nuestra vida, cuántos personajes.
Que estoy de paso lo supe nada más nacer. Y aprendí que “todo está en todo, se diría que a merced de una corriente de flujos y circulaciones secretas”. Nunca me supe más que en mis reflexiones. Lejos de lo precario, de lo limitado, buscando una seguridad que sé que no existe, buscando la libertad de acción. Y yo que iba de paso sólo buscaba que el camino fuera grato.
Dicen que cuando la realidad es ingrata, mejor recrearla, y qué mejor que pensar en aquellos labios que besaron, con amor, los límites de mi corazón. No creo que seamos máquinas que necesitan contarse cuentos, somos los protagonistas del cuento.
Aquí de nuevo me tienes “doctorado en supervivencia”, maduro, desengañado y solitario, el que sólo puedo habitar en los límites de la vida. Pasando esta prueba con grandes honores y enormes humillaciones, sirviéndome de rituales que van de lo fecal a lo navideño y de lo masturbatorio a lo bíblico. Si yo me pudiera permitir viajar en el tiempo, si yo me lo pudiera permitir…
Pero aquí arrastrar el pasado hasta el presente es misión imposible. Son crepúsculos en los que aparece apagado ese futuro eterno que en el fondo es pura ficción. ¿Está ya cerca el fin del camino, el fin de la vida? Estas peripecias fueron amargas, tristes, que sólo con la máscara del sentido del humor pude aguantar. El humor tras la careta del payaso que ríe, que llora. Y también sé que debo abandonar este invierno de los descontentos.
Ese mundo cerrado e infinito que no necesita antecedentes ni prolongaciones, la búsqueda arqueológica del amor por los caminos difíciles.
“Manejarse con destreza en el oficio de vivir requiere disponer de las mejores herramientas, claridad en los destinos, precisa cartografía, para saber dónde estamos y brújula bien calibrada para llegar a donde queremos.”
En la ignorancia y la mentira jamás encontré felicidad alguna. Y las mentiras, bien lo sabemos, siempre se acaban descubriendo. A la larga, lo inexorables es la frustración. Yo tampoco sé que asegura la felicidad, pero sí sé que todo empieza en mí. Como también que todo se pagará aunque no haya descubierto mi destino.
El arte de sentir, de amar, de vivir, pero dime, dónde me buscas, dónde me quisiste ubicar, qué lugares más extraños son esos, y yo que sólo iba de paso.

Juan Antonio

miércoles, enero 24, 2007

A solas...

Cuando estoy a solas conmigo…

Y no tengo nada qué hacer, no sé muy bien qué hacer conmigo mismo. Y en esa batalla por la existencia me suelo perder a menudo en lugares recónditos a mi propia personalidad. En esa lucha contra los miedos, la guerra permanente, intento escapar de la realidad cuando ésta me resulta aburrida.
Realmente siempre he creído que existe un tiempo para cada momento; un tiempo para trabajar, un tiempo para vivir, y otro para escapar. Y otro tiempo del que nunca suelo hablar, para soñar, inventar y crear esa otra realidad a la que todos nos vemos abocados, donde intentamos consolar el agotamiento del día a día, el sudor de la vida misma. El otro lugar secreto de uno mismo.
La proyección es el camino válido si realmente tienes objetivos, sino los caminos se supeditan a las circunstancias que te ocupan en el momento. Y todo no es más que una deriva que te lanza a ese intento de recuperar lo que ya has perdido. O lo que simplemente nunca supiste valorar o conquistar.
Me propongo a diario, y sobre todo, cuando estoy solo, comprender que el camino nos lleva a todos al mismo lugar, que el camino de la vida, precisamente consiste en eso; en atravesarlo lo mejor que puedas, y con la máxima dignidad posible. Qué difícil es vivir como se piensa. Qué fácil dejarse llevar.
Las cosas son más sencillas que todo esto. Siempre supe que la vida me la complicaba yo solo. Pero nunca admití este loco viaje que supone la vida misma. Mi revolución consiste en un mundo mejor, tanto dentro de mí como en este ya viejo planeta que llamamos Tierra. Una revolución que intenta abrirse camino entre tanta incomprensión, y tan poco sentido común. Donde espero que las buenas palabras imperen sobre el sinsentido de las guerras. La teoría del miedo inventada por algunos nos acota miserablemente.
Cuando estoy a solas, conmigo mismo, las cosas se prometen reconciliadoras. Cuando estoy a solas el sufrimiento se agudiza. Y aunque sé que aún me tengo, aunque sé que las tristezas también pueden ser eternas, siempre me quedará esa isla refugio que soy yo. Esa isla que nacieron para un futuro mayor aquellos que me querían y me quieren.
Me he propuesto una nueva ventana, por donde respirar aire puro. Donde pueda acudir a vislumbrar el paisaje que sueño, que soñé y soñaré, el paisaje limpio de la vida prometida. El paisaje donde los adultos no tienen cabida. Donde nacen soles y mueren noches.



Regresar a la casa, al hogar, a mí mismo, regresar a ningún lugar, pero sabiéndome cada vez mejor. Regresar al futuro. Regresarme en esos instantes que soy más yo que nunca. Pasar del reino de la verdad al reino de lo auténtico, ser uno mismo, rebelde a esas otras verdades exteriores, elegir lo pertinente desde la propia experiencia. Aplicar el sentido común. Saber decir que no.
A solas es cuando nos conocemos, nos sabemos, y qué fácil es engañarse, qué fácil solicitar el olvido. A solas es cuando no nos escondemos. Donde sabemos que la vida va en serio, y que sin embargo todo es un juego. Y el circo de las palabras nos inunda, nos absorbe, nos libera. Esperando la última estación, ausente al viaje.
A solas vine, a solas me iré…pero mientras el camino dure yo amaré…

Juan Antonio

martes, enero 16, 2007

Cuando sólo queda imaginar la realidad

Cuando sólo queda imaginar la verdad…

Imagínate cualquier verdad, siempre me encontrarás, tanto al principio como al final. Vete a las mentiras y verás cómo nunca ahí me hallarás. La ilusión, a veces, requiere un revulsivo, que te puede venir desde los adentros o de cualquier entorno aún no reconocido. Pero si realmente sientes y ves que es algo hermoso dale rienda suelta a tus deseos.
Mi vida siempre fue un cúmulo de deseos en un laberinto de estados de ánimos. El corazón a veces gana y otras pierde. Mi vida es sólo una pasión que busca el camino donde se comparten los sueños. Mi vida fue todo menos lo que siempre soñé.
A mi favor aún tengo que sigo creyendo en el amor. En mi contra que fueron muchos los espejismos, por no llamarlos errores. Aprendí que decir “te amo” es la llave para abrir la caja de Pandora.
Padezco de un exceso de amor a la vida, a mis semejantes. Y me empeñé en convertir lo cotidiano en trascendental. Y ahora sólo soy un hombre desprovisto de cualquier ambición metafísica, reducido a la realidad de mi propio entorno, limitado por la rutina. Consciente de que el tiempo –el deterioro, la vejez- es la única salvación. Una salvación encarnada por el ocio, que protege del dolor, pero que no evita el fracaso.
Aquí estoy, imaginando la verdad, delante del espejo que refleja, no lo que quiero ser, sino lo que inevitablemente soy. Preocupado en ser libre y tener pasiones, pero sabiendo de antemano que se trata de afanes propensos al desorden, generadores de remordimiento y culpa, lo que convierte mi vida cotidiana en un infierno. Si yo supiera reinventar la verdad, si yo pudiera.
En estas tierras la libertad sólo es el deseo, jamás su realización. Y los fantasmas huyeron. Ya sólo entre desconocidos consigo vivir algo de verdad. Esa verdad que aparece y desaparece según los latidos del sentir. Según las realidades inventadas.
Hoy quiero y necesito inventar verdades. Hoy me gustaría reinventar mi vida…

Peatón

P.D. No confundir certidumbre moral subjetiva con la certeza moral objetiva.

martes, enero 09, 2007

Cuando los tiempos regresan

Cuando los tiempos regresan..

A veces, los tiempos regresan disfrazados de pasado. Se confunden con el presente y entre la gente. Te ayudan a comprender (que no a justificar) aquellas lagunas, la de los tiempos impuestos.
Hubo una vez en que todo era posible en la medida en que lo imposible permitía un futuro más aceptable.
Aunque la vida no sea un cuento feliz, no lo es, al menos te permite los personajes. Personajes de una obra siempre incompleta. Donde los entreactos cobran la vitalidad del soñado y jamás alcanzado acto principal. Las obras acontecen cuan cascadas y de nosotros depende acelerar o detener ciertas funciones. Y los caminos que suspiran por llevarnos al retorno.
Dos verdades aprendí; que se trata de nacer y de morir. Y entre nacer y morir aprender a vivir. Qué de nombres inventamos por no aceptar que aquí sólo se trata de pasar. Y es entonces cuando la retórica de la innovación se despliega en un momento de crisis de la utopía. Como si lo nuevo que se busca con insistencia no fuera sino lo viejo que retorna cíclicamente. Porque en estos días la innovación responde cada vez más al espíritu de la nostalgia; las novedades fingidas.
Pero yo me resisto a creer que ya no hay nada nuevo bajo el sol.
Y aunque son muchos los silencios que guardo para cuando estoy acompañado, siempre me obsesionó el bien y la belleza, o ¿debí decir la perfección? no lo sé.
Porque nadie me reconoce, porque algo impide mi propia vida, porque no se me entiende. Y eso que soy de esos que nunca tienen tiempo para estar con la gente que nunca tiene tiempo, esos que padecen el síndrome de la inmortalidad. Aquellos que inventan su alma a diario.
Creo que no se trata de conocer el destino, pues, sino de determinarlo en lo posible con las riendas de un conocimiento privilegiado que permita la mejor estrategia de acción en el camino a la buena fortuna. Aunque por buena fortuna cada uno entienda lo que le de la gana.
Yo te propongo una delicada ceremonia de acercamiento hacia lo que más te guste. Yo te propongo la vida…

Peatón

ecoestadistica.com