A un amigo aún por conocer...
Calella, 18 enero, 2012
Por muy raro que parezca siempre he creído en un mundo mágico paralelo a mi existencia. Mundo que incidía e incide en el devenir real del tiempo, ( mis paciencias y yo). Casualidades y coincidencias que paradójicamente me resultan difíciles de explicar.
No por eso menos creíbles. Otra realidad coexistente que me sabe y me ayuda sin por eso intervenir de modo directo en el curso de mi vida. También, hay que decirlo, me corrige y previene, según la conducta propia.
Imagino dicho hipotético lugar como el lugar que me vio partir, y que sabe y tiene la plena conciencia, que tarde o temprano regresaré.
Desde ese punto de vista que me ubica en una línea imaginaria y al mismo tiempo atemporal. Cada vez que me he alejado de la sensibilidad de mis paciencias y tiempos circunstanciales, era y es como si me evadiera del firme compromiso de seguir escribiendo, comunicando y compartiendo con los demás mis pensamientos. Pensamientos heredados de los cuentos de las mil y una noches, del Mahábharata, de las sagradas escrituras, filósofos, etcétera, y de la fiel mirada azul de mi abuela paterna, de la vida misma. Y como núcleo y biblioteca, la sede central del país de Nuncajamás, las utopías propias. Allí donde se reúnen todos los poetas del pasado, presente y futuro.
No, no padezco del complejo de Peterpan, (sonrisas), Pero, tal y como está este mundo en el que vivimos (La Tierra) me negaré siempre a crecer. Las cosas de los adultos, ¡qué aburridas son!
Un abrazo, y si un día me quieres escribir, tendrás que visitar "la calle de los sueños", ahí me localizarás.
Las encrucijadas del amor, y una mirada que se pierde en el infinito de todas las noches estrelladas.
P.D. Dedicado a un buen amigo, aún por conocer, que me redescubrió la importancia del eclecticismo. Y creo que también compartimos la misma timidez, decirlo todo, decir nada, con la concreta capacidad de no ofender a nadie.
Hasta más leer
Juan Antonio

